La vida de los seres humanos es una búsqueda que nos conduce a la relación con el Absoluto. Para los creyentes, al Absoluto, lo llamamos: Dios. Cada persona tiene su forma de relacionarse con Dios. El hinduismo y el cristianismo ofrecen una forma de la relación con Dios en la cual a partir de su modo de relación con Dios, poco a poco nace su creencia y su conocimiento de Dios. En este artículo, queremos elaborar el concepto de la trinidad en el hinduismo y cristianismo.
HINDUISMO
La religión de los habitantes de la India era la índica. Pero alrededor del año 1500 a.C. se produjo la llegada al valle del Indo de unos pueblos indoeuropeos, que se llamaban a sí mismos arios (arya, los nobles) y se impusieron a los habitantes de la zona. La religión de los invasores era la védica. Aunque en un primer momento se impuso la religión védica, con el paso de los siglos se fue dando la mezcla entre el vedismo y la religión índica. Esta mezcla concluyó hacia el 500 a. C. dando lugar al hinduismo. Así, el origen del hinduismo está en un largo desarrollo popular ya que no fue fundada por una sola persona. Los cultos védicos se habían vuelto muy rígidos y complejos, y las clases populares lo fueron abandonando. Hacia el siglo V a. C. los cultos populares índicos renacieron con fuerza y volvieron a celebrarse, pero entremezclados con elementos de la religión védica. Así, de la fusión de los cultos védicos y tradicionales de la cultura índica nació el hinduismo.
Trimurti
Principalmente, en hinduismo hay tres divinidades, a saber: Brahma, Visnú y Shiva. Estas tres divinidades se relacionan con los tres momentos importantes en el mundo: la creación, conservación y destrucción del mundo. En el hinduismo se considera que el ciclo de la creación, la destrucción y la renovación son continuos, es decir, no tiene ni principio ni fin. Las tres deidades forman la trinidad del hinduismo o Trimurti, que significa tres formas.
Brahma, el Dios creador que funda de nuevo el universo cada ciclo del mundo. En la actualidad no es adorado de forma independiente. Se le representa con cuatro cabezas simbolizando que ve en todas las direcciones.
Visnú, el Dios que conserva y protege el universo. Se le representa con color azul y cuatro brazos que simboliza que puede llegar a los cuatro rincones del mundo. Visnú ha venido al mundo de los hombres con distintas formas físicas llamadas avatares.
Shiva, el destructor o liberador. Personifica los ciclos de nacimiento, vida, muerte y renacimiento. Suele representarse con una figura impresionante de cuatro brazos, el pelo enmarañado, una luna en la cabeza y una serpiente enroscada al cuello. La mano derecha superior suele sostener un tambor con el que acompaña el ritmo de su danza de la liberación y la recreación. Shiva tiene un tercer ojo en la frente que simboliza muchas cosas.
Para los hinduistas, cada Dios (Brahma, Visnú, y Shiva) tiene su propia misión. Y más allá, los hinduistas creen en una subordinación de Dios, es decir, Brahma, Dios que creo el mundo es Dios más poderoso entre los tres dioses. Y Visnú, como el que protege el universo es más poderoso o grande que Shiva. Por lo tanto, los tres, aunque son Dioses, no tienen una misma naturaleza y una misma sustancia.
Avatares de Visnú
Cuando el mal amenaza al mundo, Visnú aparece en uno de sus avatares, o encarnaciones, para protegerlo. Los avatares más importantes son: Rama y Krisna. Rama y su esposa, Sita, representan la pareja ideal. Se les respeta por su pureza de carácter, su amor mutuo y sus elevados valores morales. Una historia cuenta que Sita fue secuestrada por Ravana, el rey demonio de Sri Lanka, pero Rama derrotó a Ravana con la ayuda de Hanuman, el dios mono, y rescató a Sita. Para muchos hindúes, esta victoria representa el triunfo del bien sobre el mal. Esta historia se relata en el Ramayana. Más aún, adorado como dios, Krishna es el avatar más popular de Visnú. Es famoso por haber matado al rey demonio Kansa. Suele representarse con piel azul y tocando la flauta. El Mahabarata relata las acciones de Krishna. El fundador del budismo, Sidharta Gautama, es considerado el noveno avatar de Visnú.
Otros dioses y diosas
Hay tres diosas que se asocian con Shiva: Parvati, Kurga y Kali. Parvati es la hermosa y dulce esposa que corresponde el lado compasivo y benévolo de Siva. Durga y sobre todo Kali, son temibles y poderosas y se relacionan con su aspecto destructivo. Durga, la inaccesible, mata demonios con la espada y Kali es la destructora del mal. Y también, La mujer de Visnú, Laksmis es la diosa de la riqueza y de la buena suerte. Ganesha es el dios con cabeza de elefante, hijo de Shiva. Es muy popular entre todos los hindúes. Es el dios que elimina los obstáculos.
CRISTIANIANISMO
Entendemos por Cristianismo la religión fundada por Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre. La persona y las enseñanzas de Jesús son las bases sobre las que se asienta la religión cristiana. Los cristianos consideran a Jesucristo su Redentor y su Maestro: le reconocen como su Dios y Señor y se adhieren a su doctrina. Pero Jesucristo no sólo fundó una religión —el Cristianismo—, sino también una Iglesia. La Iglesia —el nuevo Pueblo de Dios— fue constituida bajo la forma de una comunidad visible de salvación, a la que se incorporan los hombres por el bautismo. La Iglesia está cimentada sobre el Apóstol Pedro, a quien Cristo prometió el Primado —«y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» (Mt 16, 18) — y se lo confirmó y confirió después de la Resurrección: «apacienta mis corderos», «apacienta mis ovejas». La Iglesia de Jesucristo existirá hasta el fin de los tiempos, mientras perdure el mundo y haya hombres sobre la tierra: «y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (Mt 16, 18). La constitución de la Iglesia se consumó el día de Pentecostés, y a partir de entonces comienza propiamente su historia.


El concepto de la Trinidad o misterio de la Santísima es un aspecto fundamental de la doctrina cristiana. Consiste en la idea de que Dios es uno pero a la vez son tres personas, es decir Padre, Hijo, y Espíritu Santo. La Trinidad se considera una doctrina cristiana distintiva sobre un misterio divino que va más allá de la compresión humana y sólo se puede considerar mediante revelación escritural. La Trinidad es un concepto bíblico que expresa el carácter dinámico de Dios; no es una idea griega procedente de especulaciones filosóficas ni religiosas impuestas a las Escrituras.
En forma sencilla, los cristianos creen que: Hay un sólo Dios (ousia), y este único Dios existe como una esencia en tres Personas (Hipostasis). Las tres personas son: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las Personas son distintas. La relación entre estas tres personas de la Trinidad se formula en el Concilio de Constantinopla I (381). Se dice claramente en dicho concilio que estas tres personas tienen misma naturaleza o misma substancia. Entonces no hay subordinación entre uno a otro.
Según Karl Rahner, la relación entre estas tres personas se manifiesta en la economía de la salvación: el Padre, es el que creó el mundo y tomó iniciativa para salvar a los hombres. Y el Hijo, el que realizó la salvación en el mundo. Y Dios Espíritu Santo, el que nos santifica y sigue dándonos la salvación que hizo Jesucristo en la cruz.
El Hijo y el Padre se vinculan o se identifican porque tienen misma naturaleza o la misma substancia. Se vinculan al dar y recibirla, en un gesto en que los dos sólo pueden existir unidos y encontrarse si es que permanecen siendo diferentes. El Espíritu Santo es el fruto de la comunión entre el Padre y el Hijo. Entonces, la tercera persona en la Trinidad se expresa como un amor común: la persona donde el Padre y el Hijo expresan y culminan divinamente su proceso de amor.
Jesús es culmen de la revelación de Dios
Los cristianos, creen que Jesús es el culmen de la revelación. Dei Verbum número 4 afirma que después que Dios habló muchas veces y de muchas maneras por los Profetas, “últimamente, en estos días, nos habló por su Hijo”. Pues envió a su Hijo, es decir, al Verbo eterno, que ilumina a todos los hombres, para que viviera entre ellos y les manifestara los secretos de Dios; Jesucristo, pues, el Verbo hecho carne, “hombre enviado a los hombres” y lleva a cabo la obra de la salvación que el Padre le confió. Por tanto, Jesucristo -ver al cual es ver al Padre-, con su total presencia y manifestación personal, con palabras y obras, señales y milagros, y, sobre todo, con su muerte y resurrección gloriosa de entre los muertos; finalmente, con el envío del Espíritu de verdad, completa la revelación y confirma con el testimonio divino que vive en Dios con nosotros para librarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte y resucitarnos a la vida eterna”
La revelación de Jesús tiene una estructura sacramental; el Verbo aparece sacramentalizado en naturaleza humana, sacramento esplendoroso de los secretos del corazón del Padre e instrumento de nuestra salvación. Entonces, para los cristianos, el sacramento del amor misericordioso de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo es el Verbo Encarnado, pues en la revelación de Dios Hijo, la divinidad habita en la humanidad, sin fusionarse ambas, ni tampoco confundirse, como enseña el Concilio de Calcedonia (451).




