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Bashagaluke Mihigo Justin, SX

Un modo particular de vivir y celebrar el misterio pascual en situación de pandemia (Covid-19).

Estamos al final del tiempo de Cuaresma a fin de entrar en el Misterio Pascual, a este tiempo litúrgico de Cuaresma apareció otro término semejante ‘‘cuarentena’’. Aquí también la oración, el ayuno y la penitencia son posibles y necesarios; y, como en cada época, siguen prestándose a la creatividad. Tiempo propicio también para hacer una reflexión orante, personal y profunda de la situación especial que estamos viviendo. Un tiempo para vivir en casa con la familia o comunidad pero un tiempo propicio también para vivir la solidaridad y la generosidad de maneras diferentes.
1. ¿Cómo vivir el misterio pascual en esta situación de miedo y de muerte? ¿Qué significa para los millones de víctimas del Coronavirus decir que el último enemigo, la muerte está ya vencido? ¿No será una burla?
Para empezar esta reflexión, la experiencia pos pascual de los discípulos nos ayudará a interpretar la situación actual a la luz de la Sagrada Escritura. Según los evangelios, la resurrección de Jesús encontró a los discípulos en una situación de desánimo y desilusión por el final sin gloria de su Maestro. Se había transformado en tristeza el entusiasmo suscitado por la predicación y los milagros de Jesús. Ciertamente Jesús les había anunciado varias veces que después de su muerte resucitaría (cf. Mc 8,31; 9,31 y 10,34). Pero este anuncio no pareció calar en la mente de los discípulos. Su muerte les provocó un dolor tan profundo como para anular toda esperanza.
En ese mismo sentido, muchas personas están sufriendo de forma más dolorosa la pérdida de sus seres queridos y quizás no puedan acompañarlos del modo que les gustaría. En esta situación de pandemia mortífera, muchas personas han muerto, incluso nuestros cohermanos xaverianos de la casa madre en Italia. Gabriel Marcel, filósofo francés, decía que querer a una persona es decirle “tú no morirás’’. En el mismo sentido, nuestro fundador Guido Maria Conforti en su discurso en ocasión de la salida a misiones de dos padres en 1914, decía: ‘‘…les esperan, sin duda, dificultades y pruebas de todo tipo, sin embargo, que resuenen siempre en sus corazones las palabras alentadoras de Cristo: ¡no teman!’’. El grito de Jesús en la cruz: ‘‘¿Dios mío, por qué me has abandonado?" no expresa el desánimo sino la confianza, confiando sobre todo en la voluntad de su Padre.
Uno de los dramas de estos días es la soledad. En los pabellones de Covid-19 uno muere solo, sin el consuelo de sus familiares que no pueden entrar en las salas de cuidados intensivos. Es un tiempo difícil y de duelo donde debemos construir y reconstruir la esperanza en la resurrección de Jesús. Por eso el Resucitado tuvo que reconquistar su confianza a través de una larga pedagogía de encuentros y de pruebas sobre su nueva realidad: tuvo que dejarse tocar por Tomás (Jn 20,27), caminar (Lc 24,15), comer con ellos (Lc 24,30; Jn 21,10-12). Y son frecuentes las reprensiones de Jesús resucitado frente al estupor y la incredulidad de sus discípulos: « ¿Por qué surgen dudas en vuestro interior?» (Lc 24,38). Es ejemplar el episodio de los discípulos de Emaús, que se alejan de Jerusalén tristes y desilusionados por el naufragio de sus sueños: «Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto» (Lc 24,19-21). El acontecimiento de la resurrección les resultó, pues, totalmente inesperado. Y fue la luz de la Pascua la que les permitió comprender la verdadera realidad de Jesús. Por la resurrección de Cristo, el cristiano solo puede mirar a la vida y a la muerte con optimismo y esperanza. Todos estamos llamados a unirnos a la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado a pesar de nuestra situación actual.

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2. ¿Cómo podemos celebrar este Triduum pascual con los templos cerrados? ¿Qué significa esta situación extraña para el cristiano de hoy?
Los templos se quedarán cerrados durante el tiempo pascual para evitar el contagio de esta malvada pandemia que está creando la indiferencia, el miedo a acercarse prójimo y hoy se habla de la sana distancia. Los templos materiales quedan cerrados, pero la iglesia que somos todos nosotros queda abierta para fortalecernos. Durante este tiempo de aislamiento o de cuarentena, debemos dar mucha importancia a la iglesia doméstica (familia y comunidad restringida) para celebrar juntos el misterio de nuestra salvación. «Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt18,20). La fe en la resurrección se traduce para los creyentes en la experiencia de la fraternidad que constituye la nueva comunidad de seguidores. La comunidad está viva en la medida en que está animada por la fe en el resucitado.
Como de costumbre, nuestra comunidad de teología san Francisco Xavier (ciudad de México) pasa siempre la semana santa en diferentes lugares para celebrar la Pascua con la gente que recibe cada año a los misioneros religiosos y laicos. El año pasado, me fui por primera vez a una comunidad de Oaxaca e hice una experiencia misionera muy bonita. Para la semana santa de este año 2020, me había preparado de manera previa con mis reflexiones sobre el kerigma (pasión, muerte y resurrección de Jesús) y diferentes dinámicas para animar a los niños y jóvenes de Oaxaca. Como dice un dicho que: ‘‘el hombre propone y Dios dispone’’, entendí que Dios quiere que haga la experiencia misionera de otra manera sobre todo en la visión de Santa Teresa del niño Jesús, que es la santa patrona de las misiones, incluso si nunca había salido de su convento. La situación actual nos impone otro modo de vivir y de mirar la misión, para mí, la salida misionera la hago de otra manera sobre todo con un corazón orante, una oración no solamente por la comunidad donde estaría durante la semana santa, sino también por toda la humanidad en crisis a causa de esta pandemia para que llegue pronto la luz de Cristo vencedor de las tinieblas, de la muerte y del pecado.
Jesús lavará los pies de enfermos de pandemia a través de los médicos y enfermeras que están arriesgando su vida para cuidarlos y la pasión y la resurrección se harán en esta misma situación. El Papa Francisco decía que: ‘‘aunque no habría procesiones y celebraciones públicas, el amor salta las tapias, el corazón nunca se encierra’’.

3. ¿Cómo mantener la esperanza cristiana contra unos hechos tan evidentes, que niegan de plano el triunfo definitivo del bien sobre el mal?
Frente a la presencia del mal o de sufrimiento en el mundo, muchos teólogos no tuvieron una respuesta adecuada a esta pregunta por eso muchos cristianos se cuestionan siempre y, algunos, experimentan una crisis existencial que podría, tal vez, conducir a pensar en la ausencia de Dios en el mundo. ¿Cómo explicar la presencia de Dios en esta situación confusa donde un microscópico virus está aterrorizado y matando la vida? En esta situación, Dios no está ausente, está manifestando su presencia con todo su poder. ¿Qué significa esto? El amor y la misericordia de Dios se manifiestan a través y en la solidaridad de diferentes personas hacia los sufrientes (enfermos, hambrientos, angustiados, desesperados…). Esta pedagogía divina, une también a los poderosos y adversarios que están divididos por interés egoístas, es una oportunidad para trabajar juntos, para buscar medidas preventivas que permitan superar esta situación de emergencia. Esta economía de la salvación se manifiesta también a través de toda la humanidad para ayudarnos a tomar conciencia de que somos todos hermanos, porque compartimos la misma humanidad (nuestra substancia común o casa común). Tenemos esta tarea de aprender a ser más solidarios y generosos, de construir fraternidad y no fronteras. Por la resurrección de Cristo, nos damos cuenta que la muerte no es la última palabra, el coronavirus no es el fin del mundo como piensan muchas personas. La última palabra es la resurrección, el fundamento de nuestra esperanza y de nuestra fe. Combatimos el corona virus con la Corona Divina; esto es: estando en cuarentena con Dios. ¡Felices Pascuas!


Referencia:
-Biblia de Jerusalén
-Oración Xaveriana, Guía y subsidios para la oración individual y comunitaria, Región de Mexico2015,
-Mensaje de Papa Francisco para la semana santa 2020

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