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Juliano da Silva

Miércoles de ceniza y prácticas cuaresmales: oración, ayuno…

¿Por qué hablar de mortificación si el Dios cristiano es el Dios de la vida?

La Iglesia, madre y maestra de los hombres, tiene el deber de enseñarles el camino a la santidad. Por esta razón, tiene una pedagogía completa, con métodos y programas de enseñanza, que mueven el corazón del hombre hacia el Cielo.

La Cuaresma es parte de esta pedagogía como un tiempo especial dedicado a una lucha más intensa contra nuestras tendencias pecaminosas. No es, por lo tanto, un período en el que la Iglesia simplemente se viste de morado, sino un kairós, es decir, un momento oportuno para nuestra conversión.

Podemos hacer sacrificios como no comer carne o chocolate, no tomar refrescos y no abusar de los mensajes de teléfonos celulares. Pero, ¿cuánto vale todo esto?

Vale la pena colocar a Dios como el centro de nuestra vida. ¡Es genial escribir por WhatsApp, subir fotos al Instagram o videos al Tiktok! Pero, ¿Cuánto tiempo hemos pasado en las redes sociales y cuánto tiempo hemos dedicado a Dios? Entonces, si el tiempo de Facebook y WhatsApp ha sido más largo que el tiempo que oras, entonces entenderás quién está dominando tu vida.

Cada vez que ponemos freno a alguna realidad, especialmente durante la Cuaresma, es poner a Dios en el centro. Entonces, lo que nos gusta comer no nos domina, lo que vemos no nos domina, lo que escuchamos no nos domina, porque nuestro amor es todo para Dios.

La Palabra de Dios dice que donde está tu tesoro, allí está tu corazón. Desafortunadamente, muchas veces, nuestros tesoros están enterrados en suelos que no son los del corazón de Dios. Es por eso que vale la pena dejar caer el chocolate, el refresco, los mensajes, para tener la experiencia de colocar al Señor como el centro de nuestra vida.

¿Cómo decidir qué penitencia hacer?

Tengamos en consideración estos puntos:
• La penitencia tiene que ser algo que tenga sentido para ti: nos hace recordar alguna mortificación de nuestra propia carne para hacer que nuestros sentidos nos recuerden, como hemos dicho, que Dios es el centro de nuestra vida. No se puede hacer penitencia de carnes rojas y comer pollo, la penitencia pues tiene que ser algo que te recuerde el “para qué” lo estas haciendo.
• En el domingo, ¿es necesario hacer penitencia? Recordemos que el ayuno es diferente de la penitencia. La Iglesia por tradición tiene los días que se guardan. Los viernes son los días penitenciales, principalmente el viernes santo y el miércoles de ceniza donde nos abstenemos de comer carne. El ayuno que propone la Iglesia es sencillo, es abstenerse de uno de los alimentos, en vista de ayudar a alguien que lo necesita.

¿Se puede ayudar el domingo?

La penitencia, como dije, es algo que se quita, que puede ser algo de comida o una actitud. El domingo no es día de ayuno, pero no es necesario parar la penitencia este día. Supongamos que hago una penitencia cuaresmal de no beber refrescos, imagínense lo fácil que sería, si lo hago de lunes a sábado y los domingos me lleno de refresco, ¿qué sentido tiene?

El ayuno, junto con la oración y la caridad, ha sido desde muy antiguo una práctica cuaresmal como signo de la conversión interior a los valores fundamentales del evangelio de Cristo y la revitalización de otros valores no tan céntricos.
La constitución apostólica de Pablo VI, Paenitemini, de 1966, explica la finalidad de estas práctias penitenciales, especificando la flexibilidad que puede tener el ayuno según las condiciones socio-economicas de un país, como ya insinua el Sacrosanctum Concilium n. 110.
Invocabit me et ego exaudiam eum, leemos en la liturgia (...): si acudís a mí, yo os escucharé, dice el Señor. Consideren esta maravilla del cuidado de Dios con nosotros, dispuesto siempre a oírnos, pendiente en cada momento de la palabra del hombre. En todo tiempo; pero de un modo especial ahora, porque nuestro corazón está bien dispuesto, decidido a purificarse.

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