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B. MIHIGO Justin

RELACIÓN ENTRE LA NAVIDAD Y LA MISIÓN

Para que nuestra misión ad gentes, ad extra y ad vitam tenga sentido es necesario comprender que el Niño del pesebre (Jesucristo) sea el verdadero protagonista. Su venida en el mundo nos ayude a comprender el sentido de su misión que es el de salvar al mundo.
La Ratio Missionis Xaveriana n.22 nos recuerda que: ‘‘Cristo misionero del Padre es el modelo único y suficiente’’. El tiempo de Navidad es el inicio de esta misión, Dios se ha hecho hombre, se ha hecho Niño, entrando así en la historia humana y su lógica. El misionero debe ser, sobre todo, un discípulo que sigue el camino recorrido por Cristo (misionero del Padre) con su encarnación.
Desde de 18 de diciembre de 2019 me encuentro en el teologado San Francisco Xavier de México. Para llegar a este país, había muchos problemas de trámite migratorio (cinco meses de espera de la visa en Roma). Doy gracias a Dios por el don de la paciencia y de la esperanza durante este tiempo. Mi grande alegría es llegar a este país durante el tiempo del novenario de Navidad. En la costumbre mexicana, la novena de la Navidad se organiza con las posadas que inician el 16 de diciembre y terminan el 24 de diciembre. Las posadas tienen un origen mexicano, ya que después de la conquista, los misioneros convocaban al público a las iglesias y ahí rezaban una novena. Era un recordatorio de la espera del Niño Dios. Se hacían los nueve días previos a la Navidad como un símbolo de los nueve meses de embarazo de María. ¿Cuáles son los elementos que no pueden faltar en una posada? Debe haber un momento de oración (santo rosario), el canto para pedir posada, la imagen de los peregrinos, las piñatas y la entrega de ‘‘aguinaldos’’, que pueden incluir frutas y dulces.
Lo que llamó más mi atención de esta celebración mexicana, es que estos elementos tienen su significado cristiano, no se hace de manera casual. Los picos de la piñata, por ejemplo, son los siete pecados capitales; la venda de los ojos es importante porque representa la fe de las personas y el palo, la fuerza para romper el pecado.
Fue una primera experiencia maravillosa, y sobre todo llena de enseñanzas. Todo eso, me hizo reflexionar: ¿A caso se puede ser misionero en serio sin ponerse en camino, sin salir de sí mismo y de su propia cultura para ir al encuentro de otras culturas diferentes? Sin entregar su vida en la ternura del pesebre, nadie puede ser un buen misionero según el corazón de Dios. La solidaridad encuentra su culmen en la identificación con el otro. Los contemporáneos de Jesús lo identifican como un pobre trabajador manual, carpintero (cf Mc 6, 3) e hijo de carpintero (cf Mt 13, 53).No solamente es identificado con los últimos; él mismo se identifica con el más pequeño de los hermanos: los que pasan hambre y sed, migrantes, sin ropa, enfermos, encarcelados (cf Mt 25, 40). Por este motivo de identificación a Cristo, el misionero xaveriano se pone en camino para ir al encuentro de no cristianos, para anunciar la Buena Noticia de la Salvación.
La cuestión de la misión en el plano de la Navidad, exige una actitud contemplativa frente a la inculturación, es como otra forma de encarnación en otras culturas para comprender sus valores y anti valores. El Evangelio necesita asumir a todas las culturas para que se haga explícito que todas ellas participan de la obra redentora de Cristo. La forma más frecuente de fundamentar la inculturación es relacionarla con la encarnación.
En resumen, el Niño del pesebre es el punto de partida para la misión por eso hay una relación fundamental entre Navidad y misión. Con Cristo siempre nace y renace la alegría por la misión.

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