Como todos los años desde 1908 en que se llevó a cabo la primera celebración del «Octavario por la Unidad de la Iglesia», iniciada por el Rvdo. Paul Wattson, la Iglesia católica invita a todos sus fieles a unirse a esta jornada de oración en la cual las diferentes denominaciones o iglesias cristianas buscan encontrar momentos de acercamiento a través de la oración y diferentes celebraciones juntos.
¿Pero de donde surge todo esto? Es en el año 1740, cuando en Escocia, surge un movimiento pentecostal que llamaba a la unidad de las iglesias. Un siglo después, Ignatius Spencer, convertido al catolicismo, propone una “unión de oración por la unidad”; los obispos anglicanos se suman a esa propuesta en 1867. Posteriormente, en 1894, el papa León XIII, motiva a la practica de un octavario de oración por la unidad de los cristianos, en el marco de la fiesta de Pentecostés, la fiesta en que se celebra el comienzo de la Iglesia.

Un momento clave se da en 1964, año marcado por el histórico encuentro entre el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I, que en Jerusalén rezaron juntos la oración de Jesús "para que todos sean uno" (Jn 17:21). Pero también es el año del Decreto sobre el Ecumenismo del Concilio Vaticano II, Unitatis Redintegratio, que subraya que la oración es el alma del Movimiento Ecuménico, y anima a la observancia de la Semana de Oración.
Para este año 2021, “Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia” (Jn 15, 5-9) es el tema sobre el que las iglesias y las confesiones cristianas están llamadas a reflexionar del 18 al 25 de enero, invocando más intensamente el espíritu de comunión. Las religiosas de Grandchamp, realidad ecuménica en Suiza, han preparado el subsidio, pero vivirán estos días de una manera sin precedentes porque están obligadas a la cuarentena.
Durante esos ocho días, se nos ha invitado a meditar y a hacer oración a partir de las diferentes pautas que han sugerido, tomadas de los versos del famoso pasaje de la vid y los sarmientos en el evangelio de Juan. • El primer día, Llamados por Dios: “No me elegisteis vosotros a mí, fui yo quien os elegía vosotros” (Juan 15, 16a). • El segundo, Madurar internamente: “Permaneced unidos a mí, como yo lo estoy a vosotros” (Juan 15, 4a). El tercero, Formar un solo cuerpo: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” (Juan 15, 12b). • El cuarto día se reflexionará sobre el profundo significado de rezar juntos: Orar juntos: “Ya no os llamaré siervos ... A vosotros os llamo amigos” (Juan 15, 15). • El quinto día se centrará en dejarse transformar por la Palabra: Dejarse trasformar por la Palabra: “Vosotros ya estáis limpios por la palabra...” (cf. Juan 15, 3). • En el sexto día habrá espacio para el tema de la acogida: Acoger a los demás: “Poneos en camino y dad fruto abundante y duradero” (cf. Juan 15, 16b). • El séptimo, Crecer en unidad: “Yo soy la vid; vosotros, los sarmientos” (Juan 15, 5a). • Para concluir, en el octavo, “Para que participéis en mi alegría y vuestra alegría sea completa” (Juan 15, 11).

Como podemos ver, es un itinerario rico en contenidos y formas. Mismos que las comunidades cristianas adaptan a sus ritos y celebraciones. Y es ahí donde se logra percibir la riqueza del cristianismo, en la diversidad. Los católicos estamos invitados a participar en estos acercamientos a nuestros hermanos de otras iglesias, dando a así, ese testimonio que el mismo Jesús pedía en su oración: “para que todos sean uno. Como tú Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17, 21).
Fuente:
https://www.oikoumene.org/es/events/week-of-prayer-for-christian-unity.
https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2021-01/semana-oracion-unidad-cristianos.html.




