La Misión de la Iglesia no se detiene, hoy 5 de diciembre de 2020 el Señor nos concede tener a 5 nuevos diáconos dentro de la familia Xaveriana. El pasado 31 de octubre habían consagrado sus vidas a Dios a través de los votos perpetuos y hoy han recibido el orden del diaconado, están pues a un paso de recibir la ordenación sacerdotal.
Recordemos que el diaconado es un tiempo de servicio dentro de la Iglesia, con lo cual estos hermanos se preparan a servir definitivamente al pueblo de Dios, ahora y por siempre, en diferentes partes del mundo a donde serán enviados.
Ellos son: Yerisko Marcelinus, de Indonesia, Irvin Gutiérrez Hernández, de León Gto., México, Serge Clovis Kennie Kowa, de Camerún, Mitra Tufán, de Bangladesh y Emmanuel Mushagalusa, de RD Congo. Como dice la letra de un canto, todos han “… llegado de mil caminos diversos, de mil maneras distintas, en diferentes momentos, porque el Señor lo ha querido así”.
Dios, en su infinita misericordia y bondad, nos está dando signos de esperanza en medio de la confusión en la que vive el mundo de hoy. De igual manera, este acontecimiento llega durante el tiempo del adviento, tiempo para renovar la esperanza, para levantar al hombre caído, por ello el Señor nos envía misioneros, profetas, servidores para animar a su pueblo, para devolverle la ilusión de saberse amado. Estos nuevos diáconos son parte de esta historia y están llamados a responder a los retos de su tiempo, Dios les ha dado lo necesario para ello, tienen la preparación intelectual adecuada, el Señor cuenta con su fuerza y juventud para darle nuevos aires a la misión de la Iglesia y a la familia misionera de san Guido María Conforti.
El nuncio apostólico, monseñor Franco Coppola, es quien les ha conferido el orden del diaconado en el templo de la Medalla Milagrosa en la ciudad de México. Debido a las restricciones sanitarias sólo algunos familiares y amigos cercanos han podido participar de la ceremonia, así como algunos sacerdotes xaverianos venidos de algunas comunidades del país.
Que nuestra oración acompañe a estos nuevos diáconos y que su entrega generosa a Dios dé muchos frutos y que permanezcan para siempre.


