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Enedino Calixto Domínguez sx

Algunos problemas teológicos actuales

 

El pensamiento teológico actual no puede ser ajeno a las circunstancias sociales que van surgiendo día con día, el teólogo tiene que ir posicionándose en los ambientes y situaciones que afectan al pueblo, de no hacerlo así, correría el peligro de hacer una teología vacía, una “teología de escritorio” que no dice nada a nadie, como bien lo ha dicho el Papa Francisco en Evangelli Gaudium.
“El teólogo debe ser capaz de leer los signos de los tiempos”, es una frase muy sonada en el ambiente teológico actual, ¿pero que implica eso? Sin duda que exige el compromiso de mirar con ojos más críticos nuestro entorno, significa dejar de ver con indiferencia lo que sucede en las calles, implica buscar respuesta a las preguntas que nos plantea la sociedad.
A continuación, se presentan algunas cuestiones teológicas que se mantienen abiertas a la reflexión, y en las cuales, dadas las circunstancias sociales en las que vivimos, es necesario poner nuestra atención y seguir trabajando en ellas.
Dios y las víctimas. El discurso sobre un Dios que nos salva, sobre el Dios que es puro amor, del Dios misericordioso que siempre está cuidando de sus criaturas ¿Qué puede decirle a la mamá que no encuentra a su hijo desaparecido? ¿Qué dice hoy en día ese discurso a quien ve morir a su familia de enfermedad o de hambre? ¿Qué le dice un discurso así, a quien ha tenido que huir de su pueblo por la violencia del narcotráfico?
Es importante voltear a ver todas estas situaciones que están ahí afuera, llenando de sufrimiento el mundo y por las cuales muchas personas se preguntan ¿Dónde está Dios? De tal modo que, una de las preguntas fuertes para el sacerdote, para el religioso, o en este caso, para el teólogo, sería: ¿Qué lugar ocupa Dios en esta realidad? ¿Por qué no hace nada frente al mal en el mundo? Pareciera como si el mal escapara a las posibilidades de Dios; pareciera que el mal en el mundo ha superado a Dios y ya no puede hacer nada por nosotros. Dar respuesta a todas estas interrogantes en una sociedad violenta, requiere de una fuerte profundización y reflexión teológica, antropológica, moral, etc.
El lenguaje religioso y de Dios en la sociedad actual. Si hablar de un Dios salvador, ya no dice nada a las personas; es obvio que los conceptos, dogmas y doctrinas que solemos predicar, son aún más obsoletos en la actualidad. Hablar de pecado, de salvación, de redención, de gracia, parece no tener sentido para quien ha puesto todo su empeño en alcanzar riqueza, poder, placer. Las características de la sociedad actual son tan peculiares que merecen poner toda nuestra atención en ellas. Vivimos en un mundo en el cual Dios pareciera ya no tener lugar, un mundo en el cual lo único que importa es el progreso económico y en el que se busca con toda intensidad el bien personal.
El creciente secularismo y ateísmo, son signos claros de lo obsoleta que resulta la religión para muchas personas. ¿Cuáles podrían ser las razones para que haya este tipo de pesimismo hacia lo religioso, hacia Dios?
Solo mencionare una de ellas: En su libro Espiritualidad para insatisfechos, José María Castillo habla de como el cristianismo se ha ido deformando. De ser una religión que en un inicio predicaba la alegría de ser salvados, la alegría de la resurrección, hemos pasado a una religión en la cual es común escuchar discursos tristes. La teología cristiana se ha elaborado de manera que a cualquier teólogo le resulta más fácil hablar del sufrimiento que de la alegría; más fácil hablar del dolor que de la felicidad; y más fácil hablar de la muerte que de la vida. El Dios de los teólogos está tan lejos de los seres humanos y rivaliza con nosotros hasta el extremo de que lo que más dichosos nos hace, más le desagrada a Dios .
A partir de lo que dice castillo, resulta fácil comprender las razones por las cuales muchos se apartan de la religión. Eso explica que la oferta de felicidad y bienestar que hace la sociedad actual tiene más poder sobre la gente común, que la oferta de bienaventuranzas eternas que hacen las religiones.
Se vuelve fundamental un cambio en la manera de percibir a Dios, un cambio en el discurso de quienes están al frente de un grupo de fieles. Necesitamos una renovación de la imagen de Dios que sea capaz de generar un discurso, que permita mostrar a un Dios de amor, de la misma manera como Jesús lo presentó al pueblo, logrando atraer la atención de simpatizantes y enemigos.
Renovación de la Iglesia. A pesar de que han pasado ya 54 años del Concilio Vaticano II, en el cual, uno de los objetivos era la apertura de la Iglesia a los cambios sociales que se estaban generando, no se han alcanzado a reflejar en la vida concreta de los cristianos dichos cambios, sobre todo cuando en diferentes partes del mundo se observa necesidad de pastores y líderes religiosos. Hoy en día se han puesto sobre la mesa varias propuestas que buscan adaptar la vida de la Iglesia a las circunstancias de diferentes regiones.
De hecho, en el Sínodo de la Amazonia celebrado en octubre de este año, se han planteado temas muy relevantes para el cristianismo actual. La ordenación de hombres casados para zonas remotas de la Amazonia y el diaconado femenino, son dos cuestiones que han causado polémica dentro de la estructura de la Iglesia, pero que, sin embargo, requieren de un análisis pastoral y teológico más profundo, dada la relevancia que tienen para la vivencia de la fe de estos grupos. Además, podemos agregar el tema de la ecología, que se ha vuelto muy importante en nuestros días; pues la misión salvífica de Cristo no puede limitarse al ser humano y dejar fuera al resto de la creación.
Sin duda que hay más desafíos teológicos, y a medida que la sociedad va evolucionando, estos seguirán aumentando. Pero de igual manera la teología debe ir acercándose a cada uno de ellos y aprendiendo a dar una lectura adecuada y una interpretación en clave de salvación que sea capaz de decir algo, pero, sobre todo, que esas respuestas realmente puedan decir algo al del pueblo de Dios.

Cf. Papa Francisco, (24 de noviembre de 2013). Exhortación apostólica, Evangelli Gaudium, No. 134.

Cf. Castillo, J. M. (2007). Espiritualidad para insatisfechos. Madrid, Trotta.

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