Ayer, 3 de noviembre 2019 en la casa de teologado internacional xaveriano de Mexico hemos celebrado la profesión perpetua de nuestro hermano de Indonesia Yanuarius Yeremias Parung (Jimmy). Es un signo donde el hermano Jimmy definitivamente forma parte de la familia xaveriana. Seguimos orando por él, para que Dios le bendiga y le acompañe siempre y que ilumine su vida misionera.
Para mí, la vocación para consagrar la vida totalmente es una gracia de Dios. Esta gracia de Dios se hace más visible cuando conozco a los misioneros xaverianos. A partir de la espiritualidad y el carisma, día por día se ha fortalecido mi vocación. Para los xaverianos, la vida consagrada es una unión de la vocación de la vida religiosa y de la vida misionera.
Una vocación religiosa
Como una congregación religiosa, nosotros los xaverianos preferimos vivir en la comunidad que nos ayuda para crear una unidad en la diversidad y una fraternidad en la pluralidad. Para nosotros, la vida comunitaria es un signo de la presencia del Reino de Dios. Además, la concretización de una vocación religiosa está en los votos. Los religiosos tomamos o profesamos 3 votos, al saber: el voto de la castidad, el voto de la pobreza y el voto de la obediencia. Con el voto de la castidad, vivimos en la totalidad del amor, es decir, el amor que nos empuja para entregar nuestra vida para todas las personas. Con el voto de la castidad queremos dar nuestra vida y el amor que tenemos para toda la persona. Con el voto de la Pobreza queremos vivir humildemente. La pobreza del religioso se expresa en fraternidad para el ministerio. Por el voto pobreza se forma una ‘comunidad física de bienes’. Esta comunidad de bienes supone empeñó en construir una fraternidad evangélica llevando una vida sencilla, que favorezca la comunión con Dios y el servicio apostólico; y así aportar esfuerzos para una autentica moral de bienes, con sentido fraternidad universal, tratando de redimir la pobreza y la miseria del mundo, desde un compartir la pobreza y partiendo de una experiencia de que Dios es nuestro Dueño, Señor y Padre de todos. Por el voto declaramos que Dios es la única riqueza y de denuncia contra la provocación representada por un materialismo ávido de poseer, desinteresado de las exigencias y de los sufrimientos de los más débiles. La profesión de la obediencia de los religiosos denuncia la provocación ‘de aquellas concepciones de libertad que, en esta fundamental prerrogativa humana, prescinden de su relación constitutiva con la verdad y la norma moral y hace presente en modo particularmente vivo la obediencia de Cristo al Padre, precisamente basándose en este misterio, testimonia que no hay contradicción entre obediencia y libertad. Este voto (obediencia) implica la referencia a la obediencia de Cristo al Padre. Obedecer a su Padre fue lo sustancial de Jesús y por ella reconocemos la primacía de Dios con la que se comulga permanentemente (consagración); nos corresponde buscar comunitariamente la voluntad de Dios escuchándonos unos a otros-obediencia mutua- (comunidad fraterna) y realizar esta voluntad de Dios empeñados en procurar que todos se salven (misión). Por lo tanto la obediencia practicada nos lleva a la imitación de Cristo.
La vocación misionera
Además de una congregación religiosa, también somos una congregación misionera. Como una congregación misionera Hacer un mundo una sola familia nuestro carisma es proclamar el evangelio a la personas que no lo han escuchado. A partir de este carisma y con una espiritualidad para sentir la presencia de Cristo en todo momento, queremos construir el mundo una sola familia. Para expresar nuestra vocación misionera, nosotros también tomamos el voto de la misión. Con esta voto declaramos nuestra disponibilidad para proclamar el evangelio al mundo (ad gentes, ad vitam y ad extra).




