Me llamo KAHASHA MUBALAMA GILBERT. Tengo 27 años. Vengo de la República Democrática del Congo. Soy misionero Xaveriano.
Antes de conocer a los Misioneros Xaverianos, mi sueño era de estudiar leyes para defender los derechos de los más pobres, o también ser sacerdote para llevar la Palabra de Dios a los más necesitados, para ayudar a la superación de ese vacío interior que invade nuestra sociedad. Vengo de una familia cristiana, muy devota a la virgen María, aprendí a rezar en mi familia el rosario todos los días después de comer. Mi mamá no nos dejaba dormir sin rezar, de ella aprendí también a valorar al otro. Los domingos íbamos a misa y llegando a la casa mi papá nos hacía preguntas sobre el evangelio del día. Ese ambiente cristiano de mi familia me ayudó a amar a Dios y a entregarle mi vida.

Mis primeros estudios los hice en Walungu en la provincia del sur Kivu y me gradué en Latín y filosofía. Como todo joven tenía una amiga que cuando le dije que iba al seminario, lloró porque nos queríamos mucho pero también respetó mi decisión. Mi sueño de niño era ser sacerdote y me gustaba jugar con los demás niños a la misa y yo era el sacerdote.

El primer xaveriano que conocí fue el Padre Joseph Musafiri en la jornada mundial de la vocación en mi parroquia, y me invitó a su casa en la ciudad de Bukavu a unos 45 kilómetros de mi pueblo. Durante un año participé a los encuentros vocacionales una vez al mes, e iba hasta allá caminando 45 kilómetros a pie. Fue para mí un verdadero sacrificio pero valió la pena. La hospitalidad que recibí con los Misioneros Xaverianos me conquistó y me mostró la pasión que ellos tienen hacia los demás. Mi deseo como joven misionero es llevar la alegría del evangelio a los más pobres, los que desconocen a Cristo, con una disponibilidad de trabajar en cualquier país donde estamos presentes.

Actualmente estoy en el Teologado internacional de México. Mi deseo para la misión es de salir de mi mismo e ir a las periferias para un encuentro con el otro. Mi invitación para los demás Jóvenes es que miren a su alrededor y vean lo que necesita nuestro mundo, que descubran que pueden ser útiles a la sociedad de hoy y promover un futuro mejor. Y eso se puede realizar de distintas maneras, una de ellas es anunciar a Cristo a los que no lo conocen.





