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P. Rafael Aguilar Flores sx

Buscándote Jesús

El tiempo ordinario tiene la particularidad de presentarnos pasajes bíblicos con tinte vocacional. Este domingo escuchamos una de las frases más emblemáticas que han tocado el corazón de muchos seguidores de Jesús: “quien pierda su vida por mí, la encontrará” (Lc 9, 24).

¡Cuidado! No se trata de quitarse la vida o andarla arriesgando imprudentemente, se trata más bien de "negarse a sí mismo y tomar la propia cruz” (Lc 9, 23) el reto más grande para todo ser humano, que consiste en dejar el egoísmo a un lado e ir al encuentro del otro aceptando lo que cada uno es. Solamente aquel que toma conciencia de su ser, de sus virtudes y limites, puede asumir la misión a la que ha sido llamado y así ser capaz de ayudar a los demás.

En el contexto actual, tendemos a tomar como punto de partida nuestro propio ser de un modo autorreferencial, es decir, todo lo vemos a partir de nuestra percepción y de lo que me beneficia o afecta directamente. El egoísmo es esa exageración del yo que me impide empatizar con los demás, que me lleva a buscar solamente aquello que me conviene, que me da placer y evita el dolor.

Un seguidor de Cristo no evita el dolor, sino que le da sentido, como Jesús lo hizo en la Cruz. Por eso es válida la pregunta ¿quién es Jesús para mí y para ti?, porque la respuesta refleja si en verdad hemos tenido una experiencia de Dios o simplemente buscamos nuestros propios intereses.

El seguidor de Cristo es uno que ha descubierto su rostro en los que sufren, en los necesitados, en los perseguidos, en los marginados. El seguidor de Cristo es uno que, luego de mirar hacia adentro, ha logrado mirar hacia afuera para caminar con prontitud a colaborar con Él en la construcción de su Reino.

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