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P. Rafael Aguilar Flores sx

Dios es relación

En el día de la Santísima Trinidad celebramos que Dios es relación, es comunidad, es la unidad de Papá, Hijo y Espíritu Santo. En la historia de Salvación poco a poco vamos descubriendo su rostro, como Creador, Dios de Alianza, Salvador, Liberador, Dios de la Vida, Dios Papá, Dios Hijo y Dios Espíritu.

El misterio de la Santísima Trinidad es uno de los dogmas de la Iglesia que requiere el don de la fe, para aceptar que creemos en un Dios que, siendo uno, es al mismo tiempo tres personas con distinto rostro.

Personalmente lo entiendo como el trébol, que conservando su esencia tiene tres hojas y cada una es importantísima para que el trébol siga siendo trébol. La esencia de Dios es el Amor y este se manifiesta en cada una de las tres personas de la Santísima Trinidad, y cada una de ellas nos muestra una manera o modo en que Dios expresa su Amor.

La Trinidad no se debe entender como 1 + 1 + 1 = 3 sino 1 x 1 x 1 = 1, porque Dios no es la suma de tres seres, sino la multiplicación de tres rostros de su esencia, ya que Dios es relación amorosa de sus tres personas.

En la Sagrada Escritura encontramos diversos pasajes donde Dios es llamado Padre, Hijo o Espíritu Santo. En su pedagogía, Dios nos va acompañando como en etapas didácticas para mostrarnos su esencia, primero como Papá Creador, luego con un rostro humano en su Hijo Jesucristo y finalmente como Espíritu que nos guía en nuestro caminar hacia su morada eterna donde lo veremos tal cual es.

Ante este gran misterio, estamos invitados a aceptar que la Sabiduría y Poder de Dios son infinitos y no nos queda mas que reconocer que precisamente por eso es Dios, porque supera todos nuestros razonamientos humanos. Pidámosle sabiduría y humildad para creer con convicción en este gran misterio que nos impulsa a reconocer que su grandeza es insuperable.

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