ºLA IMPORTANCIA DE LA PALABRA DE DIOS EN EL CAMINO VOCACIONAL...
La vocación es la manifestación de la Palabra de Dios a los hombres y va tomando su forma de llamada, y la llamada es una de las funciones de la Palabra de Dios.
La vocación está inserta en el fenómeno general de la palabra de Dios y por lo tanto se pueden atribuir características propias de la Palabra de Dios.
LA PALABRA COMUNICA
La palabra de Dios es comunicación, manifestación, revelación de lo que es, de cuanto quiere decirnos de sí mismo. La palabra humana es comunicación de cuanto el hombre es y de cuanto el hombre ansía o espera. Por ejemplo; cuando hablamos, comunicamos algo de nosotros mismos.
LA PALABRA CREA Y LLAMA
La segunda función de la palabra es su fuerza creadora, su capacidad para despertar energías vitales. La palabra por la cual Dios no sólo comunica algo de sí, sino que pide algo a alguien, que llama y envía «Dios llama a la existencia a las cosas que no existen» (Rm 4,17)
La palabra de Dios es creadora y eficaz. Crea lo que dice, hace lo que exige, estimula eficazmente aquello a lo que invita. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y mas cortante que espada de dos filos” (Hebreos 4,12.)
LA PALABRA DE DIOS COMO MENSAJE
También la Biblia que es palabra de Dios se compone de noticias, es palabra informativa. Pero esta información es, a su vez, mensaje de Dios salvador, mensaje de salvación
La vocación tiene que ver sobre todo con el segundo aspecto, es decir, con la palabra como llamada, como creación, como Palabra que estimula, que invita indicando un camino a seguir; como palabra dirigida a un tú. Solo se puede comprender a Dios que llama a alguien, cuando en su llamada comunica algo de sí mismo y propone un mensaje de salvación.
Este es el ámbito en que un hombre puede comprender que Dios le llama, más aún si le llama por su nombre y le indica un camino, manifestándole una misión especial.
LA PALABRA DE DIOS - REALIDAD CONCRETA ENTRE NOSOTROS
El primer significado de la Palabra de Dios en la Biblia y en la Tradición es la Palabra como Verbo, como la vida íntima de Dios. La palabra de Dios es Jesucristo, el verbo de Dios hecho carne y que habita entre nosotros. Por eso, es muy importante su presencia en el proceso vocacional, porque la Palabra ilumina, guía, orienta y da sentido a la vida misionera.


