Ángeles es una enfermera de Santa Cruz, Hgo. En estas líneas nos comparte su experienca sobre su servicio en este tiempo de pandemia en aquella región de la Huasteca hidalguense.
La enfermería desde un punto de vista humanista está orientada al mantenimiento y al cuidado de la salud, que sin duda es la esencia de la protección de la vida humana, en la que se requieren conocimientos, destrezas y habilidades. Es una acción que conlleva la ayuda ante la necesidad del otro.
Ser enfermero (a) no solo implica cuidar y aliviar los dolores físicos sino también dar apoyo emocional, psicológico, moral, y espiritual según sea el caso. Es también ser testigo de los procesos de enfermedad, de sufrimiento y duelo tanto del paciente como de sus seres queridos u acompañantes. Son labores arduas, pues el enfermero (a) vive con estas realidades en su día a día, pero lamentablemente esta profesión, aun siendo una de las más nobles, es una de las menos valoradas por la sociedad.
Hoy en día, de las más populares batallas es contra el COVID 19, pero todos los días luchamos contra el cáncer, cardiopatías, diabetes, hipertensión (enfermedades crónicas y/o terminales), en fin cientos de enfermedades, incluso contra dolores ajenos y por supuesto retos y batallas propias. La enfermería, es a mi punto de vista, una profesión digna de ser admirada, somos personas capaces de velar por la salud de los demás aunque, la mayor parte de las veces, no sean nuestros familiares e incluso ni los conozcamos, brindándoles cuidados de calidad y humanizados.
Con la actual contingencia del coronavirus, el enfermero (a) debe cumplir con su jornada laboral y tomar el riesgo de infectarse e infectar a su familia, o incluso vivir separado de ellos para evitarlo. Algunos debemos enfrentarnos a esta epidemia aun con las deficientes condiciones y carencias que tienen, muchas veces los hospitales, a mencionar: falta de insumos, poco personal, escaso apoyo y aún más, a pesar de estas complicadas circunstancias, la gente señala, critica, nos grita sin tener la remota idea de los sacrificios y esfuerzo que hacemos para ayudar al que lo necesita. Claramente, se ve que hay falta de empatía, bastaría un día de ausentismo del personal de salud para que en verdad valoraran nuestra labor.

La enfermería es un gremio que por vocación se mantiene inquebrantable, no abandona a la sociedad que muchas veces es injusta e ingrata, porque mientras el planeta entero se paraliza, nosotros seguimos moviéndonos aunque estemos agotados físicamente y mentalmente para ganar una batalla que parece imposible por la inconciencia, muchas veces, de la gente.
Compartiendo personalmente la fe cristiana católica, encuentro en la biblia grandes ejemplos que se asemejan a esta noble labor que desempeño profesionalmente y que les he compartido con anterioridad. Uno de los más importantes a mencionar es: “La parábola del buen samaritano”. Ahí encuentro, fuertemente descrito el valor de ayudar al que lo necesita de forma altruista.
Uno de los motivos fundamentales que me impulsaron a escribirte es suscitar en ti el apoyo y la valoración de nuestra actividad y que puedas contemplar en nosotros, también un poco de Jesús el Buen Samaritano que se acerca y se compadece de quien requiere una mano para salir de su dolor.




