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11 Enero 2026
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La Palabra

Fiesta del Bautismo del Señor (I Domingo del Tiempo Ordinario) - Ciclo A
P. Rubén A. Macias Sapién sx

“… en quien tengo mis complacencias.”

Mt 3. 13-17

Estimados hermanos, con la fiesta del Ba utismo del Señor que celebramos hoy, se cierra el tiempo de Navidad para introducirnos en la liturgia del tiempo ordinario. Todos hemos caminado juntos por el Adviento, contemplado el Nacimiento de Cristo, vivido la Epifanía y hoy nos encontramos con el Bautismo del Señor y Dios nos pide seguir adelante, no detenernos en nuestro camino de fe. La escena del Jordán es el principio de la vida pública del Salvador. A nosotros se nos abre también un tiempo “normal”, para caminar detrás de aquel que hemos recibido en Navidad. Pero, sobre todo, este tiempo lo tenemos para mirar a quien nos ha sido dado, al Emmanuel, al Dios con nosotros que no viene a nuestras vidas “de paseo”, por decirlo así, sino para cumplir un proyecto divino, un plan de Salvación marcado por Dios Padre en favor de nuestra humanidad.

Es, pues, de suma importancia la invitación que nos hace el Profeta Isaías en la primera lectura: “Miren a mi siervo, a quien sostengo…, en quien tengo mis complacencias”. Este camino que iniciamos hoy no puede realizarse sin esta conexión profunda con Jesús, solo fija nuestra mirada en él, podremos alcanzar esa salvación que hoy inicia. En el evangelio, es Dios Padre quien habla y nos revela con certeza la identidad de Jesús: “Este es mi hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”. Hoy, pues, y durante todo nuestro caminar en la fe contemplemos al Mesías. Hablemos de Él; centrémonos en Él y el mensaje que su bautismo nos dice. Centrémonos en esta su opción de vida, hoy reconocida por Dios Padre como la opción de vida justa, que lo complace.

Jesús es elegido y enviado como nuestro Salvador y su acción llena de gozo el corazón del Padre, en él “tengo mis complacencias” dice esa voz que viene del cielo. El bautismo de Jesús nos deja ver que este es para Él, como ha de serlo para nosotros, el inicio de una misión; este es el primer acto de una obediencia filial perfecta al Padre, que a Jesús lo llevará hasta la Cruz.

Analicemos hermanos esas características de la manera de actuar de Jesús, y que provocan en el corazón de Dios ese gozo, esa “complacencia” para entonces, también nosotros bautizados que seguimos a Jesús, las pongamos en práctica, pues también nosotros estamos llamados, por nuestro bautismo a “complacer” al Padre en su acción salvadora en favor de la humanidad. Me llaman la atención tres cosas, a partir de las lecturas:

  • «Es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere». Esta respuesta de Jesús a Juan Bautista aclara desde el primer momento cuál es su misión: La obediencia de Jesús a la voluntad del Padre, pero además pone de manifiesto su condición de Hijo, recordemos que, en la cultura judía, la obediencia era lo que definía la relación de un hijo con su padre. Obediencia no es sumisión, es seguimiento voluntario de lo que el Padre espera de Él: su entrega hasta la muerte por la salvación del género humano. Que se cumpla «así» quiere decir «hasta la cruz». Dios Padre se complace en esta obediencia filial. He ahí un camino para todos nosotros bautizados.
  • “Promoverá con firmeza la justicia…, abrirá los ojos a los ciegos, sacará de la mazmorra a los que habitan en las tinieblas”: El bautismo del Señor marca el inicio de una acción salvadora de Dios que tiene como fin la justicia y como destinatario a los pobres, marginados, explotados, todos aquellos que “habitan las tinieblas” de la injusticia, el odio, la opresión. La salvación que nos trae Jesús no es solo espiritual, intimista, sino que toca las realidades de muerte que reinan en nuestro mundo.
  • “No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles; no romperá la caña resquebrajada, ni apagará la mecha que aún humea”. A diferencia de los poderosos de este mundo que usan armas, guerra, violencia, que fanfarronean a la luz de todos y hacen resonar sus acciones de odio en las primeras planas, la salvación que Jesús inicia hoy con su bautismo está caracterizada por la compasión, la ternura, la sencillez, la humildad, la misericordia. Ese es el camino para liberar de las tinieblas, del odio y de la injusticia a esta humanidad.

Estimados hermanos y hermanas, he ahí el mensaje principal y primero de este domingo, fiesta del Bautismo del Señor, estamos llamados a complacer al Padre y llevar a cabo su proyecto de Salvación. He ahí la invitación para seguir a Jesús; no buscándonos a nosotros mismos y nuestros propios intereses, aun si fueran buenos y santos, sino buscar siempre complacer al Padre. Es decir, hacer lo que a él le gusta y hacerlo de modo que le plazca, que lo haga feliz. Hemos escuchado algunas características. Termino con una pregunta que les invito a hacernos durante toda la semana: ¿Mi vida como bautizado, lo que hago y como lo hago, es motivo de complacencia, de gozo en el cielo? ¿Provoca en Dios Padre su complacencia?

Hermanos, junto con Jesús, que hoy es bautizado, hagamos nuestra opción: ser sujeto y objeto de la complacencia del Padre celestial. ¡Complacer al Padre! Esta es la vida de Jesús. Esa es nuestra vida.

P. Rubén Antonio Macias Sapién sx

Misionero Xaveriano

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