
«Para que sean mis testigos»
Estimados hermanos y hermanas, hoy la Iglesia universal celebra el Domingo Mundial de las Misiones, como cada año, ella y todos nosotros en ella estamos invitados a reflexionar y vivir el hecho de que la Iglesia es misionera por naturaleza. Como cada año, el Papa Francisco nos ofrece un tema y una reflexión y, en este año 2022 la invitación es a dar testimonio, a ser testigos.
“Todos los discípulos serán testigos de Jesús gracias al Espíritu Santo que recibirán: serán constituidos tales por gracia. Dondequiera que vayan, allí donde estén. Como Cristo es el primer enviado, es decir misionero del Padre (cf. Jn 20,21) y, en cuanto tal, su “testigo fiel” (cf. Ap 1,5), del mismo modo cada cristiano está llamado a ser misionero y testigo de Cristo. Y la Iglesia, comunidad de los discípulos de Cristo, no tiene otra misión si no la de evangelizar el mundo dando testimonio de Cristo”. (Mensaje del Papa Francisco DOMUND 2022).
Recuerdo mucho mis años de misionero en Burundi, ahí viví en la parroquia de Bugwana con un Xaveriano italiano, un padre de pocas palabras y muchas obras, evangelizaba a través de la entrega por los más pobres, por la gente necesitada, vivía su jornada construyendo casas, escuelas, dispensarios, llevando enfermos al hospital, enseñando a cultivar, a fabricar muebles, ladrillos, tejas, etc.; él, el padre Bruno amaba recordar esa frase de San Pablo VI como justificación de su manera de proceder: «El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 41). Padre Bruno solo buscaba dar testimonio de la grandísima vida de fe que lo llenaba. Incluso aún hoy, a sus 87 años sigue actuando de la misma manera, ahí en Bugwana. “¡Que hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias!” Escuchamos en la segunda lectura (Rom 10, 9-18). La vida misionera es hermosa por ser una manera concreta de llevar el amor de Cristo a quienes no lo conocen gracias a un testimonio de vida, de fe y de entrega en las obras. Al origen de todo está ciertamente el encuentro con Cristo como salvador de la misma persona del misionero y descubierto como salvador del mundo; a partir de este encuentro personal el misionero se convierte en testigo de quien lo ha salvado.
“La esencia de la misión es dar testimonio de Cristo, es decir, de su vida, pasión, muerte y resurrección, por amor al Padre y a la humanidad”, un amor experimentado en primera persona y visto como amor ofrecido a toda la humanidad. “Es Cristo, Cristo resucitado, a quien debemos testimoniar y cuya vida debemos compartir-nos enseña el papa en su mensaje-. Los misioneros de Cristo no son enviados a comunicarse a sí mismos, a mostrar sus cualidades o capacidades persuasivas o sus dotes de gestión, sino que tienen el altísimo honor de ofrecer a Cristo en palabras y acciones, anunciando a todos la Buena Noticia de su salvación con alegría y franqueza, como los primeros apóstoles”. (Mensaje DOMUND 2022) Les puedo decir, con toda sencillez, que la mayor satisfacción que guardo de los 19 años vividos en Burundi no son las obras en sí, sino ese “altísimo honor”-como dice el papa- “de ofrecer a Cristo en palabras y acciones” a mis hermanos del Burundi. Así tambien lo expresaba el padre Bruno, cada noche, después de una jornada ardua de trabajo, en la cena compartía su satisfacción y gozo por haber llevado alguien al encuentro de Cristo. En verdad, “¡Que hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias!”
Estimados hermanos y hermanas, el mundo de hoy necesita nuevamente de testigos del amor de Cristo, de misioneros que con valentía recorran las calles de la ciudad proclamando con su vida la riqueza de su fe y la salvación que nos aporta el evangelio. Hoy en día es necesario que nosotros, los cristianos vivamos “nuestra vida personal en clave de misión” -dice aún el papa, y añade: “Jesús los (nos) envía al mundo no sólo para realizar la misión, sino también y sobre todo para vivir la misión que se les confía; no sólo para dar testimonio, sino también y sobre todo para ser sus testigos”. Muchas personas hoy en día ya no están disponibles a escuchar hablar de Dios, pero cuando ven a alguien que vive en verdad su fe y da testimonio del Dios que lo habita, entonces sí, abren su corazón para dejarse contagiar de la verdad que define esa persona. Muchos jóvenes se alejan de las iglesias, pero cuando encuentran un joven que vive su fe y da testimonio del amor de Cristo de manera sencilla y coherente, entonces reconocen la verdad de Cristo que lo llena y el valor de los principios evangélicos que lo guían. Así es, como decía padre Bruno parafraseando al papa Pablo VI, “los jóvenes de hoy escuchan mas a un testigo que a un maestro”.
Urgen testigos pues en nuestra sociedad y ante ello, os cuestionamientos de San Pablo en la segunda lectura nos deben de mover: “Pero ¿cómo invocarán al Señor sin haber creído en él? Y ¿cómo podrán creer si no han oído hablar de él? Y ¿cómo oirán si no hay quien lo proclame? Y ¿cómo lo proclamarán si no son enviados?” (Rm 10, 14-16). La palabra de Dios en este domingo mundial de misiones nos interpela, nos invita al testimonio, a la coherencia de vida cristiana que nos hace por consecuencia testigos de una verdad: Jesús es el salvador del mundo porque a nosotros nos ha salvado.
Quisiera concluir uniéndome al profundo deseo que el papa Francisco nos revela, en esta jornada mundial de misiones: “Queridos hermanos y hermanas, sigo soñando con una Iglesia totalmente misionera y una nueva estación de la acción misionera en las comunidades cristianas. Y repito el deseo de Moisés para el pueblo de Dios en camino: «¡Ojalá todo el pueblo de Dios profetizara!» (Nm 11,29). Sí, ojalá todos nosotros fuéramos en la Iglesia lo que ya somos en virtud del bautismo: profetas, testigos y misioneros del Señor. Con la fuerza del Espíritu Santo y hasta los confines de la tierra. María, Reina de las misiones, ruega por nosotros”. (Mensaje del DOMUND 2022)

