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P. Rafael Aguilar Flores sx

"Si el corazón no arde, los pies no caminan"

Nos encontramos en Atzalan, Veracruz, en la Parroquia de Santiago Apóstol a la cual pertenece nuestro hermano neo-sacerdote Enedino Calixto Domínguez SX. Hemos venido aquí para acompañar a "Nedi", como le dice cariñosamente su familia, en su primera Misa en la comunidad de Cochota, donde él nació.

Nuestro acompañamiento consiste en dedicar, algunos días previos al "Canta Misa", diversas jornadas de animación misionera. Han sido días maravillosos llenos de entrega, servicio y solidaridad con la gente de estas comunidades. Durante las jornadas matutinas nos enfocamos principalmente a visitar enfermos y ancianos que no pueden asistir a la Iglesia, por las tardes jugamos y enseñamos a los niños cómo pueden ser misioneros, mientras que a los adultos les reactivamos su esencia evangelizadora que todos han recibido con el sacramento del bautismo. 

Como misioneros, estas actividades nos inyectan energía y nos recuerdan que Dios sigue llamando con profundo amor nuevos xaverianos como el Padre Enedino que, próximamente partirá a su misión en Mozambique donde ha sido destinado. Los niños comentaban que los misioneros estamos "locos" porque vamos a lugares lejanos donde no conocemos a nadie y donde no hay tortillas ni tacos, preguntaban de dónde saca el valor un misionero para dejar su familia, amigos, novias... y emprender una aventura llena de retos y adversidades.

Personalmente, yo les compartía que la fuente de mi vocación misionera está en la gente que encuentro en el camino porque en ellos veo el rostro de Cristo, particularmente en los enfermos, que te dicen ¡qué bueno que vino a visitarme! Cada vez que una persona de las que encontramos agradece a Dios por habernos enviado a conocerlos, nuestro corazón se enciende y se nos olvida el cansancio y hasta el hambre y la sed.

Así lo vivió nuestro Santo Patrón San Francisco Xavier, todas sus fatigas y dificultades eran superadas porque no iba solo, Dios estuvo siempre con él. Y el fuego que vemos en su iconografía es su celo apostólico por llevar a Cristo donde aún no lo conocen, ese es el motor del misionero, la llama de amor que surge en su interior y lo hace soportar duras jornadas. El Padre Enedino y su comunidad trabajadora saben muy bien que "si el corazón no arde, los pies no caminan", sigamos orando para que el corazón del Padre Nedi siga encendido por el amor de Cristo y pueda compartirlo en las lejanas tierras del continente africano.