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P. Rafael Aguilar Flores sx

Dios, el único bien

En nuestro caminar por este mundo somos bombardeados de ideas que tienen que ver con la posesión de bienes materiales. Personalmente yo estaba convencido de ello, concluir una carrera profesional, ganar mucho dinero, comprar casa, coche, tener esposa, hijos, mascota… Sin embargo, leí el evangelio de San Lucas 12, 13-21 y mi corazón se fue orientando hacia otro estilo de vida.

Actualmente soy religioso misionero, consagrado a través de los votos de pobreza, castidad, obediencia y misión, vivo convencido que los bienes materiales son necesarios pero no indispensables y que sólo Dios da fundamento a nuestra existencia.

He conocido muchas personas que han perdido o dejado todo lo que tenían, algunos por escapar de una situación de vida problemática y, por separación y bienestar, han preferido dejar todo al marido o a la esposa. Otras personas han perdido todo a causa de desastres naturales como terremotos, huracanes, erosión de la tierra, deslaves de piedras… y todas estas personas tienen algo en común que les permite comenzar de nuevo y vivir felices: tienen a Dios.

Dios es el máximo Bien, el único que debemos cuidar de no perder, la fuente de donde todo surge y a quien podemos volver cada vez que lo necesitemos. Dios es lo contrario a la banalidad, pues ante un mundo efímero y superficial Él permanece siempre fiel.