“Después de esos sucesos fue dirigida la palabra de Dios a Abraham, en visión, en estos términos; Abraham, yo soy para ti un escudo. Tu premio será muy grande. Dijo Abraham. “Mi Señor ¿Qué me vas a dar, si me voy sin hijos? He aquí que no me has dado descendencia, y un criado de mi casa me va a heredar”. He aquí que la palabra de Yahvé dijo, no te daré eso, sino que tendrá que salir de tus entrañas y sacándole afuera le dijo, mira al cielo y cuenta las estrellas, si puedes contarlas. Le dijo, así será tu descendencia y Abraham creyó en Dios.” (Gn 15,1-6)
Muchas veces hay una preocupación muy grande en diferentes culturas por la continuidad de la familia o la etnia. Así como hay este anhelo cultural, nosotros como Familia Xaveriana, levantamos esta mirada al cielo con todas las familias para pedir con esperanza al Señor el don de las Vocaciones Misioneras. Saliendo al encuentro con los jóvenes e invitándolos a vivir su sueño/vocación. Con esta esperanza vocacional les comparto este breve cuento que me ha impactado mucho.
Érase una vez, cuando todavía existían las torres Gemelas en Nueva York, un famoso equilibrista tendió una cuerda en lo mas alto de estos impresionantes rascacielos con el fin de pasar caminando sobre ella.
Antes de hacerlo dijo a la multitud expectante: “Me subiré y cruzare sobre la cuerda, pero necesito que ustedes tengan confianza en que lo voy a lograr”. “Claro que sí”, respondieron todos al mismo tiempo.
Subió por el elevador y ayudándose de una vara de equilibrio comenzó a atravesar de un edificio a otro sobre la cuerda floja. Habiendo logrado la hazaña, bajó y dijo a la multitud que le aplaudía emocionada: “Ahora voy a pasar por segunda ocasión, pero sin la ayuda de la vara. Por tanto, más que antes, necesito su confianza en mí”. El equilibrista subió nuevamente por el elevador y luego comenzó a cruzar lentamente de un edificio hacia el otro. La gente estaba muda de asombro y aplaudía.
Entonces el equilibrista bajo y en medio de las ovaciones, por tercera vez dijo: “Ahora voy a pasar por última vez, pero empujare una caretilla sobre la cuerda, necesito más que nunca, que confíen en mi”. La multitud guardaba un tenso silencio. Nadie se atrevía a creer que esto fuera posible. “Basta que una sola persona confié en mí y lo hare”, afirmó el equilibrista. Entonces uno de los que estaba atrás grito: “sí, sí, yo creo en ti; ¡tú puedes! ¡Yo confío en ti! El equilibrista para certificar su confianza, lo retó: “si de veras confías en mí, vente conmigo y súbete a la carretilla.
¿Tú que habrías hecho si el equilibrista te hubiera invitado a subir a la carretilla? ¿tú a quién le tienes más confianza? ¿tú eres una persona de fiar? ¿Quién confía en ti? ¿Este año te gustaría vivir esta experiencia y la confianza que tienes de ti, de Dios y de los demás en el seminario Xaveriano de San Juan del Rio Querétaro? ¿Qué harías tú? !!Aquí te esperamos!! Porque Dios tiene una Misión para ti.



