Skip to main content
Zeferino Hernández Martínez

“Xiyolpaqui Tonantzi María”

En los pueblos originarios los diminutivos son una muestra de afecto y cariño, es por ello que el diminutivo Tonantzin significa “nuestra madre.” Tonantzin, madre de los dioses, era una divinidad náhuatl adorada en el cerro del Tepeyac. De igual manera en este lugar era adorado Totahtzin, “nuestro padre.” Tonantzin y Totahtzin conforman la divinidad suprema náhuatl, Ometeotl, que es la divinidad dual, padre y madre de todos los dioses náhuatl. Nos podemos preguntar ¿De dónde vino el nombre de Guadalupe? El padre Umberto Marsich explica que Tecoatlaxope significa la que aplastará la serpiente. Como los españoles no podían pronunciar alguna de las palabras náhuatl, entonces la transformaron en la palabra, ya conocida por ellos: Guadalupe.

Después de haber aclarado estos términos, cabe mencionar que este articulo toma el fenómeno guadalupano como un acontecimiento histórico y realista para nuestros pueblos originarios y lo que en realidad representa la Virgen de Guadalupe, y no solo como un milagro entendido desde la perspectiva mágica. Son muchas las posturas que podemos encontrar sobre la Guadalupana, muchas personas pueden decir que es un acontecimiento paranormal, milagroso y mágico, otras personas opinan que es un invento Cristiano para evangelizar a los nativos nahuas o un simple sincretismo.

Este articulo se desarrolla en tres etapas: el fenómeno Guadalupano desde el pasado, es decir desde los hechos históricos; el presente, sobre el impacto que sigue teniendo; y el sentido de la celebración de la Guadalupana y lo que representaría la guadalupana en el futuro.

1. Un pasado que nunca pasa de moda

El evento guadalupano acontece en un momento crucial, ya que se da en dos culturas totalmente diversas en una misma tierra. Muchos dicen que es el encuentro de dos culturas, pero en realidad es un encontronazo cultural, para darnos una idea, desde la parte social los españoles con ideas de civilización, ver a una sociedad nativa donde su forma de vida es totalmente distinta a la de ellos, de aquí los españoles juzgaron a los nativos como “incivilizados,” pero esto es desde la perspectiva occidental europea, porque los nativos eran grandes médicos, científicos, filósofos, sacerdotes etc. Imaginemos la idea de la Iglesia católica donde Dios se concibe solo como Padre, y los nahuas conciben a Dios como padre y madre, fue escándalo para los primeros frailes, que juzgaron las tradiciones, ritos, ceremonias como idolatrías, blasfemias etc. Reitero, eran momentos cruciales para las culturas nativas y para los españoles.

En el año 1531 del gran acontecimiento de la Virgen de Guadalupe, llamado en Náhuatl "Año mactlatli ihuna yei acatl", que quiere decir "Año 13 carrizo" abarca del 2 de febrero de 1531 al 1 de febrero de 1532, apenas 12 años de la llegada de los españoles. El año en que apareció la Virgen de Guadalupe coincide con varias profecías náhuatl, pero sobre todo con algunos acontecimientos astronómicos. La historia de la Virgen de Guadalupe es relatada por Antonio Valeriano, en el libro antiguo náhuatl “nican mopohua” en el cerro del Tepeyac, lugar donde se dieron 4 apariciones de “Tonantzin María” al Macehualtzin (humilde-sencillo) Juan Diego.

El encuentro de la Virgen de Guadalupe con Juan Diego no fue un encontronazo, sino todo lo contrario fue un encuentro de persona a persona, dando lugar al dialogo, la ternura, la compasión y la fraternidad, es un dialogo de madre e Hijo.

Según el Padre Marsich, Juan Diego había nacido en Cuautitlán en el año 1474. Vivió con su esposa María Lucia confeccionando sombreros, canastas y petates y, con el tío Bernardino, como buen campesino, cultivó maíz y frijol. Además, fabricó jarros, cazuelas y comales. La Santísima Virgen María, ‘la madre del verdadero Dios por quien se vive’, prodigiosamente, se le apareció a Juan Diego, en el cerrito del Tepeyac, convirtiéndolo en su vidente y en mediador y transmisor de su mensaje al Obispo Juan de Zumárraga.

Haciendo un pequeño resumen, las primeras apariciones de la Virgen de Guadalupe iniciaron el 9 de diciembre de 1531, en este mismo día aconteció la primera y la segunda aparición. La tercera aparición se dio el día 10 de diciembre y la última el día 12 de diciembre. Como mencionamos anteriormente el encuentro de Tonantzin y Juan Diego, fue un encuentro cordial, con el fin de encomendarle una misión, la de convencer al obispo de la construcción de un templo para la misma Tonantzin: “deseo vivamente que se me erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, comprensión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre…y oír allí sus lamentos y remediar todas sus miserias, penas y dolores”.

El dialogo último entre Tonantzin y Juan Diego, fue más familiar y gentil. Juan Diego pide perdón por haber fallado a la Virgen de Guadalupe, al no acudir a la cita del día anterior, ya que tuvo que atender a su tío Bernardino, enfermo. María, como verdadera madre se muestra comprensiva ante el sufrimiento de su hijo, no solo por las aflicciones y preocupaciones de Juan Diego, sino también por su tío Bernardino. He aquí lo maravillosa que es la Virgen María para los pueblos originarios, María es una madre que sabe estar: “¿no estoy yo aquí que soy tu madre?”. Esta es la apreciación más sublime que tienen los pueblos originarios, de modo especial los nahuas, una madre que sabe estar.

Juan Diego sabe que no será escuchado por el obispo si no es por una señal, es por ello que pide una señal para convencerlo. María pide a Juan Diego recoger unas rosas en el árido cerro del Tepeyac, una vez recogidas, Juan Diego las colocó en su tilma y se las llevó al obispo como prueba del mensaje de la Virgen de Guadalupe. Al llegar ante el obispo, desplegó la tilma, las rosas cayeron y en la tilma quedó plasmada la imagen de la Virgen de Guadalupe. El rostro de la Virgen no es ni español ni nativo, sino mestizo, la fusión de dos culturas apunto de acontecer. El milagro de la Virgen de Guadalupe se centra en la unidad de dos culturas, dando lugar a aquel ser humano rechazado, olvidado, denigrado, aplastado y explotado, y abre camino a la dignificación de todo ser humano, abriendo paso al dialogo, la pluralidad y a la fraternidad. Es por ello que la Virgen de Guadalupe es la misionera por excelencia.

2. La Guadalupana una realidad actual

Una de las fiestas más celebradas, además del día de muertos, en México es la guadalupana. El acontecimiento guadalupano en los pueblos originarios sigue siendo una fiesta muy atractiva. Ahora presentaré cómo se celebra la fiesta de la Virgen de Guadalupe en la huasteca hidalguense, especialmente en una comunidad que se llama Apetlaco, comunidad perteneciente al municipio de Huejutla, que tiene como patrona a Tonantzin Guadalupe. Apetlaco, viene del náhuatl “A” de “Atl”: agua, y “Petl” de Petatl: Tapete, que juntándolos significa “tapete de agua”. Es una comunidad de habla náhuatl, a 15 minutos de Huejutla, que, a pesar de las dificultades, sigue conservando mucho de los principios náhuatl. La celebración de la Virgen de Guadalupe comienza un mes antes del 12 de diciembre, dependiendo de las familias de la comunidad, ya que la Virgen visita a todas las familias y toda la comunidad acompaña a ella y a la familia rezando el rosario. La familia que recibe a la Virgen y las personas siempre ofrece algo a la gente, ya sea chocolate, café, atole, pan, zacahuil, tamales o dulces para los niños. Las familias reciben a la Virgen de Guadalupe con mucho cariño, incensando con el copal, colocándole una corona de flores y una vela en mano.

La visita de la Virgen representa mucho, ya que para la cultura náhuatl la acogida tiene mucho sentido, es una forma de expresar parentesco, amistad, fraternidad, y aun más tratándose de la madre de Dios. La dicha que experimentan las familias de Apetlaco es la misma dicha de Santa Isabel al recibir a la Virgen María. El catequista con ayuda de algunos jóvenes dirige el rosario y los cantos. Mas allá de ser un acto de piedad, es una expresión comunitaria, y es lo que representa la Virgen de Guadalupe, una madre que reúne a todos sus hijos para rezar, festejar, bailar, dialogar y banquetear. Tonantzin de Guadalupe es el centro de la comunidad de Apetlaco. La visita a cada familia es una forma de hacer fraternidad, no solo por parte de la familia, sino por las otras personas que también acompañan a la Virgen y a la familia. El ir a rezar el rosario en la casa de alguna familia, era el punto de encuentro para los amigos, primos, vecinos etc. Cuando una persona iba con frecuencia al rosario y por algún motivo faltaba, los demás se preocupaban y se preguntaban el por qué no fue al rosario; “estará enfermo” “no lo habrán dejado” “le habrá pasado algo” y esta preocupación movía a las personas para ir a investigar con la familia. Recuerdo una persona en especial, conocida como Cheli, era una joven madre soltera, con ataques epilépticos, que nunca faltaba al rosario a pesar de lluvias, fríos, tormentas, y era la primera en llegar, la gente se acostumbró tanto a ella, que cuando no iba, la gente la extrañaba.

En esta fiesta toda la comunidad participa y coopera para celebrar con una velación el día 11 de diciembre. Se pide cooperación monetaria, servicio para la fiesta, los jóvenes se organizan para hacer el boteo con la frase “cooperación para la Virgen”, algunos jóvenes organizan la peregrinación en bicicletas, una procesión con la Virgen de Guadalupe a toda la comunidad, acompañados con banda de viento e “inditas” y se ameniza con la Misa y con la comida. La Virgen de Guadalupe es la expresión más bella de hacer comunidad es el rostro de Dios capaz de ir y visitar cada hijo. Es la misionera por excelencia, porque con su forma tan sencilla anuncia a su Hijo que es amor y fraternidad.

3. Tonantzin Guadalupe la manera de proyectar el futuro

  • La comunidad: En un mundo donde lo común parece ser imposible por el individualismo, el mensaje Guadalupano podría ser luz para acoger aquellos valores que la Virgen María predica. Ya que la Virgen de Guadalupe busca la unidad de sus hijos en la pluralidad, buscando siempre el respeto del otro por ser diferente, porque ella predica el “Dios por quien se vive” el Dios de la vida, del amor y de la comunidad. La Virgen de Guadalupe puede ayudarnos a ver la realidad de manera integral, lo divino, el ser humano y el cosmos, permitiéndonos ver, buscar y amar a Dios en todo y en todos.
  • El diálogo: Como pudimos ver, la Virgen María no impone, sino que dialoga y lo hace con aquello y aquel que es diferente, rompiendo con todo prejuicio y dando paso al verdadero dialogo. Creo que con todos los avances científicos, tecnológicos, filosóficos y teológicos, aun nos sigue faltando ejercitar el diálogo, uno que permita al ser humano expresarse de manera libre, de ser escuchado y aceptado. El diálogo es el primer paso para vivir y fomentar la pluriculturalidad, y la Virgen de Guadalupe nos puede enseñar como dialogar con culturas, personas, realidades que son ajenos a los nuestros.
  • La dignidad: La Virgen de Guadalupe es la primera en dignificar al macehual, es decir al nativo. Es una realidad que los pueblos originarios y su gente han sido rechazados, cayados y discriminados, y es una realidad que sigue aconteciendo. La Virgen María viene a dignificar a aquel que ha sido llamado indio, que ha sido rechazo por su color de piel, por hablar una lengua nativa, por aferrarse a sus tradiciones ancestrales. La Virgen María viene a dignificar al nativo y devolverle el derecho de su humanidad, una humanidad dada por Dios mismo. Es por ello que Tonantzin nos debería recordar que todo ser humano es digno de respeto, cariño, ternura y amor. Porque todos somos hijos de Dios.
  • La vida misionera: La Virgen de Guadalupe es la misionera por excelencia, primero porque el Dios que anuncia es un Dios de la vida, un Dios que ama a toda la humanidad y un Dios que dignifica al pobre, al caído y al rechazado. La segunda razón es que sabe interculturalizarse, es decir la de hacer propia una cultura que no es la de ella. La tercera es que no busca ser servida, sino servir, es por ello que pide un templo para recibir a sus hijos y ayudarlos en todas sus necesidades. Y la cuarta es que sabe “estar”, porque muchos saben “ser” y “hacer”, pero pocos saben “estar” como ella, como una madre misionera que atiende verdaderamente el llamado de su hijo Jesús quien “eligió a doce, para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar.”