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Erasto Fernando Torres Carpio

Mi experiencia de misión en Filipinas

Hola que tal, soy Erasto Fernando Torres Carpio, originario de San José Galindo, San Juan del Río, Querétaro, México. Tres años fuera de mi país de origen puede pensarse un largo tiempo, sin embargo, escribiendo esta experiencia, me he percatado, que ha sido muy corto el tiempo, pareciera que fue ayer que llegue a Filipinas. Esto lo digo, no sólo porque los días se vuelven muy cargados de actividades, ya sean académicas, comunitarias, o apostolado, sino porque a pesar de los desafíos y riquezas que me ha presentado esta nueva cultura, me encuentro contento confiando en la voluntad de Dios en mi vida. Algo que ha permanecido en lo profundo de mi corazón desde el primer día que llegue a Filipinas es mi petición a Dios: dame fuerza, ayúdame, te necesito, no puedo solo Señor, sé que con tú ayuda podré responder a esta misión que me has encomendado.

Una constante apertura y aceptación

Ir a otro país, estudiar otra lengua, conocer nuevas realidades, nuevas personas que piensan diferente a ti, nueva comida, nueva comunidad, nuevos modos de expresar la fe, son cosas que en mi experiencia personal me ha ayudado a forjar mis motivaciones en mi vocación misionera. Durante este tiempo en Filipinas he aprendido mucho de esta cultura. Primero que nada, he llegado a una comunidad donde hay hermanos de diferentes nacionalidades, la cual me ha acogido con los brazos abiertos ayudándome a insertarme en esta nueva realidad con sus riquezas y desafíos.  Durante los primeros meses en Filipinas entendía muy poco el inglés, primero porque lo hablaban muy rápido y segundo por el sinnúmero de palabras que no conocía, esto para mi representó un grande desafío. La riqueza la encontré en la disponibilidad y paciencia de los hermanos y la gente para entenderme. Al mismo tiempo el sentido de pertenencia en la comunidad que se verifica en el compartir el mismo ideal misionero, poniendo a Cristo como centro, fuente y origen de todo y todos trascendiendo lenguaje, pensamiento y raza me invita a confiar y sentir seguridad.

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Encarnación y solidaridad

Mi estancia en filipinas es un constante aprendizaje día a día; volví a ser como niño adaptándome a lo nuevo. Estudiando inglés y un poco de Tagalog, ajustando mi paladar al sabor de la comida filipina la cual es muy similar a la mexicana, pero sin tortillas. Creando nuevas amistades ahora no solo con mexicanos, sino con hermanos de  África (Camerún, Congo, Burundi), Asia (Filipinas, Indonesia, China), Europa (Italia) y América (Brasil) que no sólo me han ayudado a crecer humanamente, sino también han ampliado mis horizontes en el campo espiritual, académico, y de relaciones interpersonales. Tengo que aceptar que dentro de esta vivencia en comunidad internacional no siempre es fácil. Quiero presentar tres de los desafíos que me han tocado vivir, el primero es abrazar totalmente la otra cultura olvidándome de la cultura mexicana, esto para  estar abierto a la nueva realidad. Segundo, sentir fracaso por algunos de los trabajos realizados en donde a veces la comunicación falla. Tercero, la impaciencia que sentí en algún momento, pues es imposible aprender un idioma o adaptarte a otra cultura de un día para otro, dado que es un constante aprendizaje.

Diversos modos de encontrar a Dios en Filipinas

Filipinas es un país en el cual la mayoría de la población se denominan Cristianos Católicos. La gente es muy devota particularmente al Santo Niño, la Virgen y al “Black Nazareno” o Cristo Negro. Me ha tocado asistir a este tipo de eventos de religiosidad popular en los cuales la gente expresa su fe aplicando diferentes espiritualidades como son: el tocar las imágenes de los Santos, peregrinaciones, y danzas. Para mi es interesante como la gente tiene esta devoción del tocar las Imágenes de los Santos, pues consideran el tocar las imágenes como fuente de esperanza y devoción. De costumbre, las familias después de misa van y tocan las imágenes e incluso las frotan con una pequeña toalla, esto con el propósito de guardar y llevar la bendición con ellos.

Una de las Iglesias que cobra gran importancia para la gente filipina en Manila es la Iglesia de “Quiapo”, por la devoción al Cristo Negro, El cual ellos consideran importante por brindar bendición y milagros a la gente filipina. Por eso cada año hay una peregrinación con un gran número de gente. Por otra parte está la devoción a Santo Niño, mejor conocido como Santo Niño de Cebu, la devoción está presente en cada casa, negocio, o en el Jeepney (carro tradicional similar al autobús).

Mi apostolado con la gente

Desde mi primer día en filipinas encontré que la gente filipina es amigable, generosa y capaz de hacerte sentir en familia. Los primeros dos años estuve haciendo mi apostolado con un grupo de niños de la colonia “Avemaría” y el tercer año en la prisión.  El apostolado es una experiencia muy gratificante, dado que es interesante y desafiante. La mayoría de los niños y adultos hablan un poco de inglés y mayormente el Tagalog, he aquí el desafío, su servidor no habla perfectamente inglés y solamente unas palabras de Tagalog.  Al igual que el Profeta Jeremías 1:9 confiado en las palabras de Dios "Yo he puesto mis palabras en tu boca”. He confiado en Dios para hacer mi apostolado, he aprendido y ganado más de lo que puedo ofrecer a la gente. Por ejemplo, con los niños he encontrado entusiasmo, la importancia de trabajar en equipo, de saber escuchar, de experimentar fracasos. En la prisión he encontrado que por medio del sufrimiento se busca volver a Dios con actitud de arrepentimiento y deseo por un nuevo comienzo. Por otro lado, a nivel de comunidad, es decir en la teología, tenemos apostolado en común, como son diálogo Interreligioso y actividades en la parroquia San Francisco Xavier. Cabe destacar, que desde que llegué a filipinas he apreciado y admirado la participación activa de los jóvenes en la liturgia, en el coro, lectores y actividades como la pastorela, viacrucis, campamentos, entre otras actividades de la parroquia.

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Mi misión en este momento

Mi experiencia en Filipinas es una vivencia llena de aprendizaje, encarnación y solidaridad. Cabe destacar que una de las actividades primordiales en este momento formativo es el estudio de la teología. Es un gusto estar estudiando en otro país que me permite ampliar más mi conocimiento y vivencia de Dios a partir de la diversidad cultural, la mayoría de estudiantes son de diferentes países del continente de Asia, y unos pocos de África, América y Europa. 

Quiero concluir esta experiencia dando gracias a Dios por el don de la vocación misionera y pidiéndole que mande nuevos trabajadores a su viña ya que la cosecha es abundante y los trabajadores pocos. Pido sus oraciones por todas las vocaciones, sacerdotales, misioneras y religiosas.