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P. Alberto Morales Reyes

2 de noviembre: ¿Culto a la muerte o Fiesta de la Vida?

México es uno de los países que festeja el 2 de noviembre de una manera especial dedicando la jornada a recordar a los difuntos. Sin embargo, en estos últimos años el festejo ha sufrido cambios muy drásticos, lo mexicano se ha influenciado con otras tradiciones venidas del extranjero, especialmente de los Estado Unidos de Norteamérica, de hecho, ya no se sabe ni qué se festeja, hay desfiles de alebrijes, de zombis, rodadas del terror, de catrinas, etc.

En los altares hay más esqueletos o calaveras que flores, en la mayoría de los casos no hay ningún signo de vida como las flores de cempoalxochitl o velas que indican la luz de la vida. Los esqueletos, por muy grandes que sean, no representan el verdadero sentido de esta festividad. Quienes ponen eso el 2 de noviembre dan más la idea de un culto a la muerte que a la vida.

Nuestros antepasados ponían altares llenos de símbolos que invitan a pensar en la vida después de la muerte, no se trata de un simple folclore, sino de festejar la esperanza de la vida eterna. Ellos nos enseñaron a resistirnos a que la muerte sea el fin del ser humano, no es posible morir para siempre, no es posible terminar en la nada.

De ahí que el altar nos recuerda con sus flores que hay un lugar hermoso después de este mundo. Los difuntos que nos visitan en este día no son fantasmas, no son monstros, son seres que han alcanzado una vida diferente a la vida terrenal, por ello una de las razones de festejar a los difuntos es el respeto que debemos tener a la memoria de nuestros seres queridos que ya han dejado este mundo. Se trata de una fiesta para estar alegres, las almas no vienen para asustarnos, sino para unir el cielo con la tierra.

El día de muertos es una fiesta de la vida, pero, así como se festeja en las ciudades es más un comercio y con tantas formas de hacerlo ya ni se sabe lo que se festeja, hemos caído en la ignorancia de la vida y de la muerte misma.

Como cristianos católicos que somos, además de las enseñanzas de nuestros antepasados, tenemos la certeza de que hay vida después de la muerte, Jesucristo, con su muerte y resurrección, nos ha dado la prueba más contundente de ello, ha llevado a la plenitud la esperanza de la humanidad de que la muerte no es el fin del ser humano, se trata de una vida junto a Dios, por lo tanto, es una vida eterna.

Y tú ¿qué festejas: la muerte o la Vida? No te confundas.

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