Como cada 5 de noviembre, nosotros los misioneros Xaverianos celebramos la fiesta de nuestro fundador, es en esta fecha que nuestro Padre Dios lo llamó a su presencia en 1931.
No se trata de un simple recuerdo, sino de recordar y agradecer a Dios por todos los beneficios que sigue dando a esta familia misionera que él fundó. Los frutos son muchos, por ejemplo, hoy los xaverianos venimos de muchas partes del mundo, somos de varias naciones, con lenguas y culturas diferentes, así es como se ha realizado el sueño de nuestro fundador: “Hacer del mundo una sólo familia”, este sueño se ha realizado primero en nosotros y luego en todos aquellos que han recibido y aceptado el Evangelio por el testimonio de cada uno de nosotros que compartimos el ideal de Mons. Conforti.
Este año la fiesta de nuestro fundador tiene un sabor a santidad, pues como bien sabemos, el pasado 18 de agosto, fueron beatificados los primeros tres xaverianos que derramaron su sangre por Cristo y su Evangelio: el Hermano Vittorio Faccin, los padres Luigi Carrara y Giovanni Didonè, y junto con ellos al sacerdote diocesano Albert Joubert. Su muerte no ha sido inútil, pues la evangelización del pueblo congolés ha seguido adelante, atrayendo al seno de nuestra familia misionera a varios misioneros xaverianos salidos de la ahora República Democrática del Congo.
También hay que recordar que nuestra familia sigue creciendo a través de nuevos misioneros que se han comprometido a seguir a Cristo siguiendo el carisma de san Guido María Conforti, entre ellos están los jóvenes estudiantes de teología que emitieron sus votos perpetuos en la Ciudad de México el pasado 3 de noviembre: Yulianus Agung; Vinsensius Rusae; David Alejandro Figueroa Rodríguez y Mali Yedrianus, y tantos otros que se han consagrado a la causa misionera en las diferentes regiones xaverianas.
Además de nosotros los consagrados, nuestra congregación misionera también está creciendo por los grupos de laicos xaverianos que desean compartir el carisma de Mons. Conforti. A ellos se agrega un nuevo movimiento que llamamos “el voluntariado xaveriano”, se trata de personas que comparten su tiempo en las misiones por un tiempo limitado. Y todos juntos, como una verdadera familia, cumplimos con el mandato de Jesús: llevar a Cristo a toda la humanidad.
Que la intercesión de San Guido María Conforti y de sus hijos beatos, nos fortalezcan y animen para que el mundo ame a Cristo.




