El P. Salvador Lagunas nació en Salamanca, Gto., el 1º de enero de 1968. Entró al seminario menor de San Juan del Río en 1980 para estudiar la secundaria y la preparatoria. En el 1986 hace su noviciado en su ciudad natal; en 1988 hace su primera profesión religiosa en la familia xaveriana y ese mismo año realiza sus estudios de filosofía y teología en Guadalajara, Jal. El 8 de mayo de 1994 se consagra definitivamente en esta familia religiosa y misionera. El 17 de diciembre de 1995 fue ordenado sacerdote.

Desde 1995 hasta el 2003 trabajó en San Juan del Río como ecónomo del seminario y como administrador del Colegio Centro Unión, al mismo tiempo fue encargado de la Liga Misional de la diócesis de Querétaro. En el 2003 hizo unos meses de actualización en Tavernerio, Italia, al terminar se dirigió a París para el estudio del francés que lo prepararía a su misión en la República Democrática del Congo, país al que llegó en el 2004.
A su llegada en aquellas tierras de inmediato se puso a estudiar el Kiswahili, la lengua local que usaría para el trabajo pastoral. Su primer lugar de trabajo fue la parroquia xaveriana de Cahi donde permaneció hasta el 2007; de ahí prestó sus servicios como ecónomo en la Casa de Filosofía hasta el 2010. Enseguida fue enviado a la parroquia de Kasongo hasta el 2012. Luego fue llamado a prestar sus servicios como ecónomo regional hasta el 2016; luego volvió a Kasongo hasta el 2019 para luego trabajar en Kinshasa, la capital del país, en la casa del noviciado, siempre como ecónomo hasta el 2021. Actualmente se encuentra en la periferia de la ciudad de Bukavu donde sigue siendo el ecónomo de la casa de la Propedéutica.

Si bien es ya una larga trayectoria misionera en el Congo, quienes lo conocen saben que además de ser un gran misionero, el P. Chava es un misionero creativo y con muchas cualidades que van desde carpintero, serigrafista, mecánico, electricista, músico, pintor, reciclador y hasta albañil. Tiene una capacidad de adaptación extraordinaria, ordenado en sus talleres donde guarda sus herramientas. Es un hombre que predica con la palabra y con obras. No descansa, siempre tiene algo qué hacer. Donde quiera que ha sido destinado ha puesto en orden la casa, ha embellecido los jardines. Llegar a donde él se encuentra es respirar tranquilidad.

La discreción es otra de sus cualidades, siempre disponible. Ha trabajado con grupos de jóvenes, con catecúmenos que los ha acompañado hasta el bautismo. Es apreciado por niños y adultos.
El P. Chava donde quiera que se encuentra contribuye para la paz de aquel país, hace crecer la Iglesia tanto en lo material como en lo espiritual. En este mes misionero lo acompañamos con nuestra oración y solidaridad para que su presencia en el Congo siga dando muchos frutos. Hacen falta misioneros como él. ¿Tú te animas?





