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P. Alberto M. Reyes

¡El Señor Resucitó, aleluya, aleluya!

Aleluya es la exclamación, el grito de victoria con que los cristianos católicos recibimos la victoria de Jesús sobre la muerte y el pecado. Cristo ha resucitado para darnos nueva vida, su propia vida que es eterna. Nos dice san Pablo “así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva” (Rom 6, 3ss).

El ser humano no vuelve a ser el mismo cuando recibe la resurrección de Cristo, por ello hoy nuestra alegría es grande porque somos de un Dios poderoso y eterno. Vivamos pues libres de todo aquello que lleva a la muerte y gloriémonos en Aquel que murió por nosotros para compartir con nosotros su divinidad.

“Ésta es la noche que a todos los que creen en Cristo, por toda la tierra, los arranca de los vicios del mundo y de la oscuridad del pecado, los restituye a la gracia y los agrega a los santos” reza el Pregón Pascual.

Agradezcamos a Dios por esta gracia y alegrémonos por tan grande don. Que la humanidad entera pueda gozar de la alegría pascual.

¡Felices fiestas de pascua a todos y a todas!

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