Dios en su infinita misericordia nos hace terminar un año y empezar otro. Con ello renovamos nuestras esperanzas y nuestra confianza en él. No sabemos lo que nos depara el 2022, por ello lo iniciamos consagrándolo a la Virgen de la Paz, ya que sin paz no hay progreso, no hay crecimiento humano y no hay fuerzas para seguir adelante.
Cada primero de enero la Iglesia nos invita a orar por la paz, pero también tenemos que poner nuestro granito de arena para poder alcanzarla, y no hay mejor manera que apoyarnos en nuestra madre del cielo.
Recibir el año nuevo no sólo es algarabía, sino también confianza en Dios para superar aquello que no fue posible realizar en el año que termina. Recordemos que el tiempo es de Dios, es el único que guía nuestra historia, por lo tanto, hay que vivirlo siempre como un tiempo de gracia, una oportunidad que el Creador nos regala, aprovechémoslo.
Nuestros mejores deseos para ustedes que fielmente nos han acompañado a nosotros los Misioneros Xaverianos, gracias por tanto cariño, tanta oración y solidaridad. Sólo le pedimos al Señor que los colme de bendiciones en este 2022, que sean todos muy felices.
¡Feliz año nuevo!