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P. Alberto M. Reyes

Amor a Dios a través de la Vida Consagrada

Cada 2 de febrero la Iglesia nos invita a orar por aquellas y aquellos que lo han dejado todo y se han consagrado para vivir radicalmente el Evangelio. Son muchas las mujeres que comparten su vida y su fe con los más necesitados de este mundo, incluso muchas han llegado a dar la vida en sus lugares de misión. De igual manera son muchos los hermanos que trabajan por un mundo mejor llevando como bandera el Evangelio de Cristo. Todos merecen nuestro respeto, solidaridad y oración.

Este dos de febrero de 2022 el Episcopado Mexicano nos dice: “La vida consagrada, mística y profética, ante las consecuencias de la emergencia sanitaria: desconcierto, enfermedad, tristeza, carencias económicas, pérdida de seres queridos, está llamada a anunciar la alegría del Evangelio y proclamar que el Espíritu Santo, presente en nuestro mundo, está haciendo surgir algo nuevo en este cambio de época. La vida consagrada tiene el desafío de transformar los tiempos difíciles en tiempos de esperanza; su generoso testimonio y su presencia cercana y sencilla con nuestro pueblo ayudan a levantar la mirada de tantas personas afectadas por el dolor y el sufrimiento. Por esto, que ningún virus arranque del corazón de las consagradas y consagrados la fuerza y fecundidad del seguimiento de Jesús; que ningún virus robe la alegría del Evangelio”.

Oremos pues a Dios por estas hermanas y hermanos nuestros para que el Señor les conceda perseverar en su vocación y servirlo en el prójimo sin límites.

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