Sucedió en un “aviso parroquial”, así es como lo recuerdo, justo antes de dar la bendición el P. Chuy Rivera SX, que oficiaba la misa ese domingo en la parroquia de mi colonia, hacía la invitación para participar en las actividades de misión de Semana Santa ese año. En ese momento no entendí de dónde venía un enorme deseo de levantarme de la banca y decir: “! yo quiero ¡” No era que lo tuviera en mente, que lo hubiese planeado, quizá remotamente imaginado, pero ¿de qué se trataba?, ¿Qué podía hacer?, ¿Cómo podría aportar? eran cuestiones que llegaron a mi mente y así como vinieron se fueron, ¡tan solo faltaban 2 meses para ser enviados de misión a la sierra mixteca! y solo pensaba en “¡envíenme!”

Fue así que comencé a conocer el Carisma Xaveriano, estando en misión, lejos de mi casa, con personas que apenas conocía, en los días que solía estar en los oficios con mi familia, sin red telefónica, sin internet, sin comodidades y con un gran cansancio por las noches. Fue allí donde empecé a comprender que no se trataba de “¿qué puedo hacer Yo?”, “¿en qué Yo puedo ayudar?” “Yo lo hago”, no había espacio para un “Yo” debía vaciarme de mí para dar espacio a Dios, finalmente no se puede dar algo que no se tiene. Entonces empecé a reconocer a nuestro Señor en la gente de las comunidades, en mis hermanos con los que conviví toda la semana, en lo que compartíamos, en los niños que jamás se casan de jugar, ante un cambio de planes, con limitantes, la incertidumbre, en la sencillez, en lo simple, “In omnibus Christus”
Ahora pienso que, el domingo del “aviso parroquial” podría describirse como el “flechazo” por la misión ad-gentes y mi respuesta ha intentado ser: “Como tú me pidas Señor… ¿visitar comunidades?, ¿realizar animación?, ¿misión por zoom?... ¡Pues claro!, Caritas Christi urget nos” La misión sucede donde estemos, allí donde Dios nos pone.

Pero no podía quedarme con eso. En alguna ocasión P. Chuy Romero SX dijo: “Solo conociendo muy bien a alguien se puede saber que se le ama y que uno está enamorado” y ante esta analogía yo quería algo más que un flechazo. Hoy día sigo conociendo más sobre el Carisma Xaveriano, sobre la vida de San Guido María Conforti, fundador de los Misioneros Xaverianos, sobre su espiritualidad misionera, su inspiración en San Francisco Xavier y poco a poco me voy enamorando más de este Carisma para ser misionera y participar de “Hacer del mundo una sola familia en Cristo”.



