Que el espíritu que nos caracteriza como misioneros es la fe para buscar, amar a Dios y nuestros hermanos más necesitados, amor a nuestra familia religiosa.
La obediencia a nuestros superiores y tener presente que aunque seamos pequeños en nuestro ministerio, ayudar a edificar lo que Jesús nos confió y evangelizar con la Palabra de Dios: “Vayan y hagan que todos sean mis discípulos”.

Tener el espíritu de los apóstoles, ser obedientes y compartir lo que tenemos con los demás. Y tener, el espíritu de esperanza aunque algunos ya partieron a la casa del Padre algún día nos encontraremos y formaremos una sola familia.

Principalmente: la oración, la contemplación al Santísimo Sacramento es lo que nos fortalece y nos ayuda en momentos de desaliento.
María Nieves Guerrero

Debo de confesar que nunca había leído la Carta Testamento, ahora que me pidieron esta reflexión lo hice, creó que al fin entendí lo que nuestro Señor Obispo san Guido María Conforti nos quería compartir.

Esa entrega y amor de los Misioneros Xaverianos, al servicio del Señor su gran humildad y obediencia.
Esa humildad que a muchos de nosotros nos falta, para saber tratar al prójimo; tendemos a pensar que mientras más conocimientos tenemos, nos da derecho a tratar mal a los demás; o bien, a veces nos encontramos enojados porque las cosas no salieron bien, y tenemos la costumbre de maltratar a las personas, hacerles un desdén o mala cara… Entonces, me pregunto ¿La humildad de la que presumimos donde está? Yo pienso qué, si no tenemos paciencia no podemos practicar la obediencia.

Desde que conozco a Dios un poco más, me gusta mucho pedir y agradecer por lo que nos da y trato de ser obediente con lo que marca la religión. Me gusta platicar con Él, creer que en esa paz y silencio que me envuelve es la contestación de Dios. Nunca perdiendo la fe; como lo debemos de hacer con humildad y obediencia. Para que: SEA POR TODOS CONOCIDO Y AMADO, NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.
Juana Ma. Cerda Delgado