Cuando hablamos sobre el tema de la OBEDIENCIA, siempre nos cuesta un poco aceptarla; porque siempre pensamos o queremos hacer lo que deseamos, y creo que esto no está mal. Lo observo con mi pequeño hijo que cuando le digo obedéceme… o no toques eso, no brinques porque te vas a caer, no subas las escaleras solo, etc., etc. No lo hace por el hecho de “sólo desobedecer”, internamente tiene el deseo de explorar, de aprender, de ver que sucederá y que resultados tendrá… es una manera de APRENDER.
Cuando somos adultos creo que sucede lo mismo, solo que obviamente con más edad; no se trata sólo de desobedecer por desobedecer sino de aprender por uno mismo.
Algo así me sucedió a mí en junio de 2016 cuando, el Padre Roberto Carlos Marques da Silva, me invitó a formar parte de las catequistas Xaverianas, la verdad cuando me dijo, pensé -- NOOO… se me hace que eso no es para mí, mejor voy a “explorar” por otro lado…

Pasó el tiempo aproximadamente 1 mes y me volvió a invitar a ser Catequista… y le dije déjeme pensarlo… pero con la idea en mente de NO involucrarme…
Pasó otro mes… estábamos en el mes de agosto y me volvió a decir el Padre Roberto… -Mira ven, para que veas que bonito quedó el salón donde se van a impartir las clases de catecismo, la verdad acompañé al Padre a ver el salón de puro compromiso. ☹ Y en ese momento dije: ¡Ups! se me hace que ya no me voy a poder esconder y escapar del Padre, entonces él me dijo: ve a platicar con Paty Martínez, ella es la coordinadora de las catequistas, yo pensé …¡Pero si yo no quiero! :(

Yo quería hacer mi voluntad y no ser catequista; pero, entonces, fui al Santísimo… y frente a frente le dije al Señor: Mira Señor, Tú perfectamente me conoces y sabes que ¡NO quiero ser catequista!... No quiero… pero es evidente que Tú me quieres llevar por un camino que no quiero… Señor… enséñame a hacer tu voluntad y no la mía… Ese día acudí a platicar con la Coordinadora de las catequistas… y salí de ahí… diciendo todavía; No quiero…No quiero y no quiero… pero lo voy a hacer… porque creo que aún no he aprendido a hacer la voluntad de Dios… y debo trabajar en aprender…y siendo catequista aunque no quiero, es una manera de hacerlo.

Y ahora después de 4 años aquí estoy, con mucha alegría y satisfacción por apoyar al Señor, a que se conozca Su Evangelio, si no en todo el mundo al menos en mi comunidad.
Cuando llegue el momento de rendirle cuentas a Dios, le diré: Señor hice mi esfuerzo, Tú lo sabes; traté con todo mi empeño y mi tiempo (que no es mucho el disponible) de enseñar tu Evangelio y de seguir tus mandamientos; ahora sí que a Ti te toca verme con Misericordia 😊

San Guido María Conforti nos dice más o menos así: que sin Obediencia es seguro que la Congregación Xaveriana deje de existir…
No se trata de obedecer por obedecer… si no de ver que al final el resultado de la obediencia es un bien común o un bien mayor.

Isabel Mijares



