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Xaverianos

ÁFRICA, LEVÁNTATE

Autor: P. Ignacio Martínez /

A cualquier misionero le resultaría imposible poder escribir en tan solo dos páginas cerca de 11 años de servicio misionero en el país de Burundi (África Central). Soy el P. Nacho, xaveriano nacido en Salamanca Gto. Quiero compartir con ustedes, lectores y amigos de “xaverianos”, la situación política social y económica en la que me toco vivir durante este largo periodo.

No obstante que Burundi es un país joven, como la mayoría de los países africanos, que con una democracia ‘precoz y tierna’ está en vías de consolidarse y crecer, a pesar de tantos desafíos que tiene que afrontar en todos los niveles incluso el eclesial. Las estadísticas (índice de desarrollo humano) lo colocan en el lugar 183, es decir uno de los más pobres y atrasados del mundo.

A mí me tocó vivir la transición burundesa, es decir, pasar del periodo de la guerra civil, que dejó más de 350,000 muertos, a una frágil ‘estabilidad política’ pues aun se ve la inseguridad y la violencia que explota un poco por aquí y otro poco por allá en todo el país. En este contexto como misioneros enviados a anunciar la Buena Nueva, no nos echamos para atrás. En comunión con la Iglesia local hemos ido caminando con el pueblo Burundés anunciando un mensaje de perdón, de reconciliación, de justicia y de paz tal como se ha hecho público la Exhortación Apostólica Postsinodal de Benedicto XVI: ‘Africae Munus’ (¡África, Levántate!) sobre la Iglesia en África al servicio de la Reconciliación de la Justicia y de la Paz.

Es un reto y una tarea muy grande, pues si gracias a los donativos de los bienhechores podemos renovar y reconstruir tantas estructuras en la misión (capillas, dispensarios y escuelas) el trabajo más arduo, más lento y más exigente en tierras de misión es la reconstrucción y reconciliación de los corazones de tantos seres humanos que han vivido en carne propia las consecuencias de los conflictos étnicos. Una labor que realizamos con paciencia y cercanía con la gente, educando muy de cerca y de manera perseverante a las nuevas generaciones, favoreciendo la instrucción catequética de los niños y los jóvenes, sean en las escuelas como en la misión. En Burundi, las instituciones públicas nos permiten realizar nuestro trabajo de Evangelización sin poner obstáculos ni impedimentos para que la Religión Católica y otras confesiones religiosas sean impartidas en las escuelas, cosa que en México por ejemplo el Estado laico no lo permitiría.

La formación de los catecúmenos, quienes a lo largo de 4 años se preparan para recibir los sacramentos de la iniciación cristiana, son una de las tareas que no faltan en tierras de misión, cada año una media de 350 bautizos realizamos en la misión de Gasura donde viví la mayor parte de este tiempo. Después del bautismo, reciben los sacramentos de la Confirmación y Comunión. Y siguen su preparación cristiana a través de los grupos parroquiales y las comunidades eclesiales de base (Ceb’s).

Han sido años que me han permitido conocer uno de los tantos pueblos del continente africano. Conocer su difícil idioma como lo es el kirundi, la manera de celebrar y festejar los acontecimientos de la vida como los matrimonios con sus dotes y pactos entre las familias logrando traspasar las fronteras étnicas entre los Tutsis y los Hutus (dos de las tribus de mayor presencia en el país), los funerales con sus ritos de levantamiento de duelo parcial o definitivo entre otras cosas. El fuerte sentido de Dios (Imana) en la vida del Burundés, desde el nacimiento, ya que muchos de ellos llevan impregnado el nombre de Dios en sus respectivos nombres (Sabimana= Pide a Dios, Hakizimana= el lugar donde Dios salva, Nshimirimana= Yo agradezco a Dios, etc)

En este tiempo, he tenido igualmente la gracia de vivir y compartir la misión con hermanos xaverianos de diferentes nacionalidades. En la Región de Burundi los Xaverianos somos 17 con nacionalidades de Italia, México, Camerún, Congo y Burundi. Así, hemos podido evidenciar y testimoniar el sueño de nuestro Santo Fundador ‘Hacer del mundo una sola familia’. Creo que ha sido una oportunidad para testimoniar desde la vida concreta este ideal, dando el ejemplo que la Iglesia es Universal y Misionera. Claro que no todo es siempre alegría y felicidad pues la interacción con otras culturas y otras nacionalidades es exigente y nos pide ser disponibles, abiertos y capaces de aceptar al otro con sus dones y sus límites.

La Región de Burundi actualmente ha favorecido la acogida de vocaciones burundesas. Los xaverianos por más de 40 años hemos servimos a la Iglesia local en medio de dificultades y guerras (incluyendo a 2 padres xaverianos y una laica que fueron asesinados en 1995). En los últimos años, ya en un clima de paz y tranquilidad, hemos comenzado la formación de nuevos misioneros burundeses, 9 estudiantes se encuentran en la última etapa de la formación de base preparándose para partir a misiones a anunciar la buena nueva en otros países y en otras realidades diversas a la suya.

Actualmente me encuentro en México para un periodo de vacaciones con mi familia. No regresaré por el momento a Burundi, pues en los próximos dos años haré una maestría en Teología Pastoral Catequética, para después regresar a tierras de misiones con la intención de seguir anunciando la Buena Nueva de Jesucristo ahí donde Dios me llamó.

Aprovecho este medio para saludar y agradecer a tantos familiares, amigos y bienhechores que son cercanos a mí, a través de sus oraciones y ayudas. Sigan orando por los misioneros para que seamos fieles y perseverantes en esta bella vocación a la que Dios nos ha llamado. Imana n’ibahezagire. Dios los Bendiga.