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P. Alberto Morales s.x.

Hombre de corazón excelente

Pedro Luis María Chanel nació en La Potière, Francia, el 11 de julio de 1803. Perteneció a una familia de humildes campesinos.

Sus primeros años de estudio no dieron buenos resultados porque la mayor parte del tiempo tenía que trabajar en el campo. Pero por su vida cristiana y su inteligencia nació en él la vocación al sacerdocio, y gracias a la ayuda de un sacerdote entró al seminario. Fue ordenado sacerdote en 1827. Enseguida fue enviado a una parroquia cuya iglesia estaba en ruinas, pero gracias a su ardiente labor logró reconstruirla y al mismo tiempo revitalizó la vida cristiana de la gente.

En 1831, atraído por la vocación misionera, entra a formar parte de una nueva congregación llamada La Sociedad de María, mejor conocidos como maristas, donde se dedicó a la enseñanza en el seminario. Unos años después, el 24 de septiembre de 1836, hace su profesión como misionero de La Sociedad de María. El 24 de diciembre de ese mismo año fue enviado, junto con otros misioneros maristas, a Oceanía. Se establecieron en Valparaíso y Tahití. Sin embargo, Chanel, junto al hermano Marie Nizier Delorme fueron enviados a la Isla de Futuna.

El hermano Delorme cuenta que el padre Chanel en sus tareas misionales, abrasado por el ardor del sol, hambriento muchas veces, volvía a casa empapado de sudor, deshecho por el cansancio, pero siempre animado, ágil y contento, como si regresara de un lugar de delicias. Acostumbraba no negar nada a los habitantes de Futuna, ni aún a aquellos que lo perseguían. Trataba a todos con dulzura sin par. No es pues de admirar que los nativos lo llamaran hombre de corazón excelente. Solía decir que en una misión tan dificultosa conviene que seamos santos.

A pesar de los pocos resultados del trabajo misionero, el padre Chanel continuaba anunciando a Cristo y su Evangelio, confiado en que uno es el que siembra y otro el que recoge la cosecha, al mismo tiempo se encomendaba a la protección de la Madre de Dios a quien tenía una especial devoción. Gracias a su constante predicación logró apartar a mucha gente de la idolatría y, según el hermano Delorme, esta fue la causa por la cual fue martirizado.

Con la muerte del padre Chanel esperaban acabar con el cristianismo que él había esparcido por toda la isla de Futuna. Pero un día antes de morir había dicho: No importa que yo muera; el cristianismo está adherido de tal manera a esta isla, que no será arrancado con mi muerte. Efectivamente, su martirio fue provechoso para los habitantes de Futuna, pero también para muchas otras islas del continente. Tan es así que en Oceanía invocan a san Pedro Chanel como su protomártir.

El padre Chanel fue martirizado el 28 de abril de 1841. El 17 de noviembre de 1889 fue beatificado y canonizado el 12 de junio de 1954.