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San Patricio nació hacia el 385 d.C., los historiadores no precisan el lugar exacto de su nacimiento, pero no queda duda de que nació en lo que hoy es Gran Bretaña.

A los dieciséis años fue hecho prisionero y vendido como esclavo en Irlanda. Su cautiverio duró seis años, tiempo que aprovechó para aprender la lengua celta y orar mucho a Dios. Un día le fue revelado en sueños que su liberación estaba cerca y así fue como decidió escaparse del lugar de su cautiverio.

Se dice que llegó a Francia donde inició el camino hacia el sacerdocio. Varios historiadores sostienen que Patricio fue a Roma y que el papa Celestino I lo envió a Irlanda a evangelizar. Para realizar esta misión fue necesario ordenar obispo a Patricio.

Su misión no fue fácil, sus principales opositores fueron los magos druidas, adoradores de dioses paganos. Esto no desanimó a Patricio y se dedicó a predicar y a construir monasterios e iglesias, formó un clero local consagrando sacerdotes y obispos.

En sus predicaciones usaba un lenguaje sencillo. Para explicar el misterio de la Trinidad tomaba el ejemplo de la hoja del trébol, decía que las tres hojas de este árbol hacen una única hoja, de igual manera el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo hacen un solo Dios verdadero. Gracias a este ejemplo la hoja del trébol se convirtió en el símbolo de la fe cristiana católica en Irlanda.

La vida espiritual de san Patricio la conocemos por su libro llamado Confesiones que él mismo escribió en sus últimos años de vida: Tú me has hecho comprender que cuanto me sucede, lo mismo bueno que malo, he de recibirlo con idéntica disposición, dando gracias a Dios que me otorgó esta fe inconmovible y que constantemente me escucha. ¿De dónde me vino este don tan grande y tan saludable? Conocer y amar a Dios, perder mi patria, mis padres, llegar a esta gente de Irlanda para predicarles el Evangelio, sufrir ultrajes de parte de los incrédulos, ser despreciado como extranjero, sufrir innumerables persecuciones hasta ser encarcelado y verme privado de mi condición de hombre libre.

San Patricio murió de vejez en el año 461 y fue sepultado en Saúl, región de Stragford Lough, donde construyó su primera iglesia. Su fiesta se celebra el 17 de marzo y es el santo patrono de Irlanda.

La vida misionera de san Patricio nos recuerda la responsabilidad que tenemos de anunciar el Evangelio en todas las gentes, al mismo tiempo, su ejemplo nos empuja a dar gracias a Dios por todos aquellos misioneros y misioneras que hoy en día siguen anunciando a Cristo en todo el mundo. En este tiempo de cuaresma pidamos para que aquellos pueblos que recibieron el don de la fe hace muchos siglos, no se dejen manipular por ideologías humanas y vuelvan sus ojos al Dios de Jesucristo.