La juventud es modelo cristiano para el mundo

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Muchas veces, nos sorprenden los niños con sus afirmaciones; pareciera que han vivido muchos años. Sin embargo, en ellos descubrimos la manera en que Dios les va transmitiendo su sabiduría. Ellos son reflejo de la sabiduría y de la santidad de Dios.

En lo cotidiano, el adulto es modelo para el más pequeño. Es sabio dejarnos guiar por la experiencia de los adultos y con justa razón por aquellos que siguen el camino de Dios. El joven, por otro lado, ha alcanzado su madurez, tempranamente. Sus criterios de acción están más en sintonía con la vida y sus juicios responden a la experiencia de lo vivido. El joven cristiano debería estar más orientado que cualquier otro joven, porque el modelo que tiene por guía de su conducta y de su pensamiento es Cristo. El apóstol san Pablo aconseja de este modo a Timoteo: No dejes que te critiquen por ser joven. Trata de ser el modelo de los creyentes por tu manera de hablar, tu conducta, tu caridad, tu fe y tu vida irreprochable (1Tm 4,12).

No dejes que te critiquen por ser joven

Así como los niños observan a sus mayores para aprender de la vida, es muy notorio darse cuenta que los adultos observan el comportamiento de los jóvenes. No por mala fe; pareciera que el adulto busca constatar en el joven los valores que le ha transmitido. Muchas veces los encuentros entre jóvenes y adultos resultan enriquecedores, sobre todo cuando coinciden en sus compromisos con el mundo y con la Iglesia. Las pequeñas diferencias se constatan en que cada quien lleva su ritmo en el progreso cristiano. Los jóvenes cristianos no se desesperan en el camino cuando saben que Cristo es quien los acompaña y que Él es su modelo a seguir.

El joven cristiano es modelo de vida

Si para el joven, Cristo es el modelo a seguir, el joven modelado por Cristo debería ser modelo para los demás jóvenes. El comportamiento juvenil es más creíble cuando asume sus compromisos con seriedad. Antes de hablar, piensa en lo que va a decir y su palabra tiene valor porque sale de lo que Cristo le ha comunicado. Antes de actuar, comprende la grandeza de su acción porque Cristo ha modelado su conducta. El joven cristiano pasa por este mundo haciendo el bien, no vacila en su doctrina porque nadie ha podido refutar en la historia, la grandeza y la verdad del Evangelio. Nuestra mirada y nuestra esperanza de futuro, está puesta, especialmente en los jóvenes comprometidos con Cristo.

Reflexión

¿Qué frases o ideas recuerdas de tu infancia, que sorprendieron a los mayores? ¿Recuerdas a alguna persona que hayas querido imitar? ¿Cuándo descubriste que Cristo es el modelo insustituible para la madurez humana? ¿Qué aspectos del mundo moderno pueden transformar los jóvenes cristianos?