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Xaverianos

CONVIVIENDO CON LA ESPERANZA

El P. Felipe de Jesús López Orozco, misionero xaveriano, nació en Jesús María Jalisco. Después de terminar sus estudios de teología realizados en la ciudad de México en el ano 2000, ha sido enviado a la comunidad de Arandas Jalisco, y ahí por 7 anos prestó sus servicios, sea en el seminario menor como en el colegio Centro Cultural Alteño. Después pasó unos meses en Italia y ahora vive en Japón desde hace 4 años aproximadamente. Una vez llegando a Japón vivió dos años y medio en la ciudad de Kumamoto en la isla del Kyusyu, en donde procuró la escuela de idiomas para aprender el japonés. Actualmente vive en la ciudad de Miyazaki en la misma isla del Kyusyu. Él nos cuenta parte de su experiencia.

Se acerca el primer aniversario de la canonización de nuestro fundador San Guido María Conforti (23 de octubre), pienso que todos queremos recordar ese momento como algo inolvidable, porque fue muy especial para nuestra comunidad cristiana en Japón. Conforti es padre de Misioneros que comparten la esperanza y el sentido de la vida por el Evangelio, que es exactamente lo que yo quiero compartir con ustedes, de mi realidad en este país.

Tuve la oportunidad de participar en la Canonización de San Guido M. Conforti, y precisamente en Roma, se me acerca un compañero Xaveriano que trabaja en África y me dice: ¿Cómo es que han venido más de cien personas desde Japón para la canonización? ¿No se supone que casi no hay cristianos ni católicos en ese país? Y ¿cómo es que vienen tantas personas en peregrinación? Así es, le contesté, es cierto que somos una grande minoría de cristianos y católicos en Japón en relación con otras religiones ancestrales. Pero ve –le dije- son muchas personas de tercera edad y la otra parte son adultos de una cierta edad, los jóvenes son muy pocos los que han venido.

Eso es parte de la realidad en la cual vivimos en Japón, pero estoy hablando de las pocas parroquias a las cuales he visitado. Lo que yo veo en nuestra parroquia es que hay muchos fieles de una cierta edad pero son pocos los jóvenes. Actualmente tengo la oportunidad de vivir en la ciudad de Miyazaki en la isla del sur llamada Kyushu, y trabajo en la parroquia de Minami Miyazaki, junto al párroco P. Silvano da Roit que con mucha voluntad me ha aceptado para ser su colaborador en esta mi primera experiencia de trabajo parroquial y en el Kínder en el cual trabajamos a diario.

En esta parroquia de Minami Miyazaki los fieles son personas de todas las edades, claro sabiendo que es una parroquia pequeña, pero rica en esperanzas para seguir creciendo en la fe como fieles y para anunciar el evangelio a aquellos que no lo conocen. Es aquí en donde nos inspiramos en San Guido María Conforti, misionero para el mundo, misionero para todos, con su anhelo de anunciar el evangelio a todos aquellos que no conocen a Jesús, el enviado del Padre. A los cristianos los tenemos a la mano, fuera de la puerta de casa.

En este año la Parroquia cumplirá 50 años de fundación y en la preparación espiritual estamos dando orientaciones para incentivar la parroquia a tener una dinámica activa y misionera, en conjunto los laicos y los sacerdotes. Todo este tiempo la parroquia se está enfocando en preparar bien dicha celebración. Yo participo con los jóvenes y con los niños con quienes estamos preparando un campamento de verano, para celebrar el año de la fe que el Papa Benedicto ha anunciado para el año siguiente.

Por otra parte, el P. Silvano como director y su servidor como aprendiz de director, trabajamos en el Kínder de Minami Miyazaki. La actividad en el Kínder es de todos los días. Por mi parte, el lunes participo en otro kínder en donde a los niños doy la clase de “aprendiendo inglés jugando”. Es una rica y bella experiencia estar en contacto con los niños pequeños. Cabe decir que en México y muy particularmente en Arandas, siempre había trabajado en el seminario menor y en los colegios con adolescentes, pero aquí es muy diferente, primero porque la comunicación es en el idioma de ellos, en japonés y yo aquí soy aprendiz del idioma,  entonces reímos todos. Esta actividad es un gran reto  por que debo ser muy creativo y a la vez aprendo mucho de ellos, sobre todo el iniciar el acercamiento con ellos, porque es importante que no me tengan miedo. Cabe decir que no les cause extrañeza verme, y no solo por lo feo por ser tan diferente a ellos, sino porque quizás jamás han visto a un extranjero. Luego los otros días de la semana participo en las actividades y juegos de los niños de otro kínder que está en frente de nuestra parroquia, aquí juego con los niños. Quien diría, ser misionero para irse a otro país para estar en un kínder y jugar con los niños. Pero es a través de esto que uno empieza a tener contacto con las mamás de los niños y consecuentemente con las familias. Este es uno de los vehículos para poder tener la oportunidad de trasmitir el mensaje evangélico a la sociedad de este país. Realmente no hay muchas opciones a la mano.

Ha pasado un año del desastre del tsunami en Japón. Ahora después de un año, parece que dicho evento ha hecho pensar la vida de los japoneses, sobre todo ha servido para mantener siempre viva la esperanza de un futuro mejor y creer en el valor de la renovación-esperanza y de la vida. Esto leído, claro, en términos cristianos, puesto que ellos interpretan el salir adelante como su fuerza personal que tienen ya por naturaleza. ¿Cómo hacerles ver una dimensión que está más allá de la simple persona humana? Ellos no pueden ni imaginar que la fuerza les puede venir también del mismo Cristo que ha muerto y resucitado por todos. Cada día vivimos el reto de mostrar que se puede dar sentido y esperanza a la vida porque la fuente es Jesucristo.