Autor: P. Umberto M. Marsich
/ Hemos escuchado mencionar frecuentemente, en las vísperas de las elecciones presidenciales, este concepto de ‘bien común´’. Ahora, queremos penetrar su significado verdadero y socialmente fecundo. Nos basamos en el principio de la Doctrina Social de la Iglesia.
a. Significado y aplicaciones
- Deriva de la dignidad, unidad e igualdad de todas las personas.
- Consiste “en el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno de la propia perfección-realización humana”. Es bien de toda la persona y de todas en general.
- No consiste en la simple suma de bienes particulares como tampoco se compone de bienes sólo materiales o económicos.
- El contenido del bien común no es establecido una vez para siempre sino depende de las condiciones sociales de cada época.
- Los elementos irrenunciables del bien común son: el compromiso por la paz, un sólido ordenamiento jurídico, la salvaguardia del ambiente, la prestación de los servicios necesarios como alimentación, habitación, trabajo, educación, cultura, transporte, salud y libertades esenciales como la religiosa.
b. La responsabilidad de todos por el bien común
- El bien común es un deber de todos los miembros de la sociedad. Nadie está exento de colaborar en su consecución y desarrollo.
- Todos, también, gozarán de las condiciones de vida social que resultan de la búsqueda del bien común.
c. Conseguir el bien común es tarea de la política
- Es el fin de la política y es la tarea de toda autoridad, de todo gobierno.
- Para asegurar el bien común, el gobierno de cada país tiene el deber específico de armonizar, con justicia, los diversos intereses sectoriales.
- No es un fin “autárquico” de una sociedad, o sea, desconectado de los fines últimos de la persona (trascendentes e inmateriales), del mundo entero (bien común planetario) y de la creación (medio ambiente).
EL DESTINO UNIVERSAL DE LOS BIENES
Introducimos ahora otro tema que continuará el próximo mes. La desigualdad social y la inequidad en la posesión de la tierra y de los demás bienes son fenómenos que contradicen el proyecto inicial del Creador. Él ha creado el mundo con todos sus bienes para el bienestar de todos y de todas las generaciones. La apropiación desigual y egoísta de esos bienes, por tanto, niega su ‘destino universal’, o sea, su ‘función social’ y resulta ser ‘ilegítima’…


