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Xaverianos

BARTOLOMÉ DE LAS CASAS

Autor: P. Rafael Mares R.

/ Nació en Sevilla, España el 24 de Agosto de 1474.  Siendo niño conoció a los Reyes Católicos, y a Cristobal Colón, pues su padre Pedro, participó en los viajes del almirante. En 1499 conoció a un indio, traído por Colón y regalado a su padre como sirviente. Tuvo una formación orientada hacia la teología, filosofía y derecho, y el Latín que aprendió en Salamanca.

 El 15 de abril de 1502, llega a La Española. Durante 1503 se dedicó a extraer oro, participando en la conquista del gobernador Nicolás de Ovando, y del capitán Diego Velázquez. En 1506, regresó a Sevilla, en donde recibió las sagradas órdenes menores al sacerdocio. En 1507 viajó a Roma y se ordenó como presbítero. Regresó a La Española y en 1511 escuchó los comentarios del Sermón de adviento de fray Antonio de Montesinos, el cual censuraba la conducta de los colonos a respecto del maltrato a los indígenas. Se le negó la absolución debido a que en esa época, aún mantenía su repartimiento (grupo de indígenas a su servicio trabajando en las minas), en la Española y en Cuba. A solicitud de Diego Velázquez, en 1512 se trasladó a Cuba como capellán del conquistador Pánfilo de Narváez. En 1513, después de la matanza de Caonao, Narváez le cuestionó: "¿Qué parece a vuestra merced destos hechos de nuestros españoles?" Las Casas le respondió: "Que os ofrezco a vos y a ellos al diablo".

Él fue tomando conciencia paulatinamente de lo injusto que era el sistema y se convenció de que debía «procurar el remedio de esta gente». El 15 de agosto de 1514, día de la Asunción, a la edad de 30 años, pronunció un sermón durante el cual renunció a sus repartimientos públicamente. En 1515 se trasladó a Santo Domingo, donde se vinculó con los frailes dominicos. Montesinos y Las Casas viajaron a España para entrevistarse con el rey Fernando pero los resultados fueron adversos, luego a Madrid para ver al card. Francisco Jiménez de Cisneros; en abril, Cisneros determinó enviar a 3 frailes jerónimos para ejercer la gobernación de La Española. Las Casas fue comisionado consejero de los frailes y se le nombró procurador y protector universal de todos los indios. En 1517, las Casas se sintió insatisfecho por la actuación de los frailes jerónimos, pues la opresión y esclavitud de los indígenas persistía. En 1519 impugnó las acciones del fraile Juan de Quevedo, que se había pronunciado a favor de la esclavitud de los indígenas.

El Consejo de Castilla autorizó a Las Casas llevar a cabo el proyecto en poblar la tierra firme, sin derramar sangre y anunciar el evangelio, sin armas. Volvió a las Indias en 1520, intentando poner en marcha su encomienda en contra de la esclavitud de los indios. El proyecto fracasó porque en su ausencia los indios se rebelaron. Desilusionado, entró en la Orden de Santo Domingo, quienes estaban elaborando una reflexión, criticando aspectos de la colonización y entre ellos el sistema de encomiendas. A partir de 1521 se dedicó al estudio de la teología, la filosofía y el derecho canónico y medieval, y comenzó a escribir su Historia de las Indias.

En 1535 intenta de nuevo un programa en Guatemala, donde obtiene un relativo éxito; vuelve a España en 1540 y visita al rey Carlos I. Éste, prestando oídos a sus demandas y a las nuevas ideas del derecho de gentes difundidas por Francisco de Vitoria, convocó al Consejo de Indias, en las que se conocen como Juntas de Valladolid. Se promulgaron el 20 de noviembre de 1542 las Leyes Nuevas. En ellas se prohibía la esclavitud de los indios y se ordenaba que todos quedaran libres de los encomenderos y fueran puestos bajo la protección directa de la Corona. En lo concerniente a la penetración en tierras hasta entonces no exploradas, debían participar siempre dos religiosos, que vigilarían que los contactos con los indios se llevaran a cabo en forma pacífica dando lugar al diálogo que propiciara su conversión. Terminó de redactar en Valencia su obra más conocida, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, dirigida al príncipe Felipe II.

Se le ofreció el obispado de Cuzco pero Las Casas no aceptó, aunque sí aceptó el obispado de Chiapas en 1543, con el encargo de poner en práctica sus teorías. Residió allí durante dos años para regresar definitivamente a España en 1547. Durante su obispado en Chiapas residió en la Ciudad Real de Chiapas, hoy llamada San Cristóbal de las Casas en su honor. Bartolomé murió en Madrid en 1566.