Xavi y Tere son amigos que han compartido durante muchos años una grata amistad, sus nombres les recuerdan a los patronos de las misiones, san Francisco Xavier y santa Teresita de Liseux. Ambos tienen además un interés particular: los efectos de la globalización en la vida de los adolescentes y los jóvenes de su edad.
Les encanta pensar que los chavos de su tiempo tengan tantas oportunidades de comunicación, de acceso a la información, de intercambio de ideas y de encuentros cibernéticos con muchos amigos. Estar conectados a la red se ha vuelto parte esencial de su vida. Son muchos quienes les hablan de los riesgos y peligros de vivir en una era global. Ellos, sin embargo, han descubierto que los santos de quienes llevan su nombre vivieron en la época en que la globalización iniciaba, ambos vivieron su vocación cristiana con una perspectiva universalista, vivieron en un tiempo en que las culturas de nuestro mundo se iban acercando con una visión misionera.
San Francisco Xavier (1506-1552), recuerda con entusiasmo Xavi, parte a las misiones de Oriente en 1541, justo el día en que cumplía 35 años de edad. Ya no era un muchachito, pero mantenía las fuerzas y el entusiasmo de un jovial hombre lleno de ideales, de una profunda y gentil atención por aquellos que vivían a su lado, particularmente, por las personas que más experimentaban el sufrimiento. Durante los siguientes once años realizará una labor apostólica muy intensa.
Aun cuando había sido nombrado representante del Papa, desde sus primeros contactos con los pueblos con los que se encontró, vive entre la gente sencilla, con los mendigos del hospital, pide limosna para ellos y atiende a los niños. Xavier es un hombre que tenía una amplia formación académica, adquirida desde la educación de sus padres y los años vividos en la universidad de la Sorbona en París.
Se acerca, sin embargo, con gran respeto, atención e interés a los pueblos de pescadores y artesanos, en la India y en las islas del sureste asiático. Se impresiona con la noble y cultivada cultura japonesa y descubre la importancia de comprender sus raíces para proclamar de una manera más adecuada el Evangelio. Para lograr esto, sueña con ir a China, presentarse ante el mismo emperador y su corte, para comprender mejor su pensamiento, sus tradiciones y todo su legado cultural. Además, sigue estando en contacto con sus amigos y compañeros de Europa, a ellos les dedica 137 cartas en las que describe sus propias experiencias y su fervor por compartir a Cristo en estas lejanas tierras. Vive dedicado a los necesitados, sin dejar de maravillarse por los nuevos horizontes humanos con los que se encuentra y compartiéndolos con quienes forman su familia, sus hermanos en el espíritu.
Para Xavi, tan interesado en el tema de la globalización, san Francisco Xavier es un hombre que ha vivido su vocación misionera enfrentando los desafíos de una globalización que iba iniciando con los retos de imponer una cultura sobre otra, o ver a las naciones como mercados, como tierras y pueblos a los cuales explotar.
Tere, menciona que Teresita de Jesús no se quedó atrás, pero sus comentarios los veremos en la próxima…
Y tú, ¿cómo vives tu fe y tu caridad en este mundo globalizado?



