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P. Pablo Torres

Una peregrinación hacia la paz

Previo al Domingo de Ramos, algunos cristianos y musulmanes de Irak organizaron una peregrinación conjunta para pedir la paz en ese país. La ruta comenzaba desde Erbil a Alqosh, es decir, desde el Kurdistán hacia la llanura de Nínive, cerca de la zona de Mosul. En esta zona aún se dan enfrentamientos entre el Estado islámico y la coalición estadounidense.

La situación en Medio Oriente desgraciadamente se va encrudeciendo cada vez más, los ataques a aldeas son más recurrentes y como siempre, los inocentes son aquellos que pagan las consecuencias de los intereses de los poderosos. La peregrinación de este grupo de cristianos y musulmanes confirma que Dios no es un estandarte de guerra, sino al contrario, es quien quiere la reconciliación y la paz.

Con esta peregrinación comenzó la llamada “Semana de la Paz”, como la ha querido denominar el propio Patriarca Sako. Y es que la Iglesia caldea ha proclamado el 2017 como el “Año de la paz”. No es lo mismo una peregrinación por la paz en tierra pacifica que en medio de aviones cargados con misiles, que en cualquier momento desatan su infierno. Es por ello que después de la Semana Santa pedimos que el camino que Cristo resucitado nos ha mostrado, nos guíe por medio de su luz, y desemboque en un proceso de paz y de reconciliación.

En nuestro país la violencia rompe y destruye en un instante lo que ha costado mucho tiempo construir, por eso mismo, nuestra FE en Cristo resucitado que ha vencido la violencia, el pecado y la muerte en la cruz, es capaz de fortalecernos en medio de la adversidad. Así mismo, el tiempo pascual, es seguir los pasos de Cristo resucitado, es convertirnos en discípulos de paz, anunciadores de justicia y, sobre todo, en testigos de la verdad de Jesucristo.

La peregrinación en sentido bíblico es el recorrido para llegar a la tierra prometida, es todo acto de ponerse en marcha confiando en la promesa de Dios. Como cristianos cuya vida ha sido redimida por Cristo y vivificada por la resurrección de Cristo, debe animarnos, por tanto, a orar por aquellos cuya vida está en riesgo por la violencia.

Con iniciativas como esta, la Iglesia caldea ha buscado dar un acento especial a la reconciliación en la Semana Santa. El pasado 3 de abril, una delegación guiada por el patriarca Sako visitó los campos de refugiados de Hamman al Halil y Assan Cham, que se encuentran lejos de Mosul, llevando ayuda humanitaria para cuatro mil musulmanes.

El camino de pascua es reconocer al Señor Resucitado al partir el Pan. ¿Qué puedes hacer tú para compartir tus dones y carismas al servicio de la paz?