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P. Andrés Facchetti

Diario de un misionero en Mozambique

De vez en cuando me llama algún muchacho para contarme dónde anda, qué hace o para preguntarme cómo estoy. Marino, me llamó una tarde calurosa de enero para contarme que estaba en Beira (una de las ciudades más importante del país) en la casa de un tío. La familia de Marino vive en Cado, un pueblito de pocas chozas a unos 60 kilómetros de Chemba, donde las chivas sobrepasan el número de habitantes. Es la primera vez que Marino está en la ciudad. Le pregunto cómo se encuentra, si le gusta, me dice: - Claro padre, aquí todo es extraño, por ejemplo, las casas están una arriba de otra.

Los primeros días de enero me doy cuenta que el molino eléctrico que usan los muchachos para moler el maíz con el cual cocinan la nshima necesita manutención antes de que inicie el ciclo escolar. El molino fue fabricado en Chimoio, ciudad que se encuentra a unos 420 kilómetros de Chemba. Algunas piezas del molino solo las encuentro allá, además se necesitan unas 15 colchonetas. En este nuevo ciclo escolar serán cien los muchachos y muchachas en el internado, 15 más que el año pasado.

Es tiempo de lluvias y debo recorrer unos 150 kilómetros de selva. Providencialmente Ezequiel, mi amigo debe pasar por Chimoio para visitar a su hermano, y le doy un ray. Durante el camino no llovió y recorrimos sin ninguna dificultad los 150 kilómetros de selva en tres horas más o menos. Dejando atrás la selva llegamos a Nhamapaza y tomamos la carretera nacional 1 que une el sur y el norte de Mozambique. Mientras manejo observo que Ezequiel esta agitado en la camioneta y ve a su alrededor confusamente, como si estuviera desorientado o hubiese perdido algo. Me digo, tal vez piensa que me equivoque de carretera. Después me doy cuenta que desde la ventana observa la carretera y le pregunto: -Ezequiel, ¿es la primera vez que ves el asfalto? Ezequiel me ve desconcertado y me responde con otra pregunta: - Padre, ¿qué es el asfalto?

Chimoio es una pequeña ciudad, municipio de la región de Manica. En el tiempo de la Colonia era el almacén del país. Tierra fértil y productiva de cereales, ganado, fruta y verdura que abastece a Mozambique.

En los meses precedentes la televisión y los periódicos hablaron de Chimoio porque en pocas semanas habían destruido dos veces la sede del Renamo (principal partido de oposición). La segunda vez fue fatal; el fuego devoro documentos, computadoras, archivos y material electoral. Se pensó de modo inmediato que era obra de los escuadrones de la muerte pagados por el Frelimo, partido que gobierna el país desde hace 42 años. Los escuadrones de la muerte hacen el trabajo sucio del Frelimo como: robos, asesinatos e intimidaciones a miembros de la oposición, a periodistas y magistrados con el objetivo de evitar cualquier tentativo de paz o deseo de construir alguna alternancia.