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El pasado 7 de marzo, en el Vaticano, la Santa Sede presentó una comisión formada por 37 mujeres que asesorarán al Pontificio Consejo para la Cultura, para bus- car, profundizar y proponer una serie de acciones que puedan favorecer con mayor fuerza la implicación de la mujer en la vida de la Iglesia. Este grupo de mujeres son especia- listas en diferentes campos como, periodismo, economía, política y teología, entre otras, lo cual permite nutrir la reflexión y profundización de los problemas del mundo contemporáneo desde una mirada de mujer.

Es fundamental valorar hoy en día el papel protagónico de la mujer en el quehacer y ser de la Iglesia, sobre todo en los países donde aún es considerada inferior e inclusive se le reduce a solo tener hijos y cocinar. Este tipo de planteamientos deben ser superados no solo como ideas sino en acciones concretas. La mujer nos muestra el rostro fe- menino de Dios, que se revela con su ternura, paciencia y donar su vida completamente.

Sin embargo, los derechos de la mujer en muchos lugares, incluidos algunos estados de nuestro país le son negados. Se les restringen las oportunidades tanto de educación como de trabajo. La presencia de la mujer en la vida de la iglesia y en la vida social es motivo de riqueza, por ello Dios hizo al ser humano con la misma dignidad y creatividad.

En el Día internacional de la Mujer hubo de igual manera una serie de manifestaciones por grupos feministas, que en ocasiones llegan a extremos innecesarios. No hace falta   hacer   una   secta feminista, pero sí es necesario que toda mujer pueda desplegar su creatividad y dones que Dios le ha dado, ya que nos muestran la otra faceta de Dios, como dijo el papa Francisco en su homilía el pasado 9 de marzo: el hombre no trae la armonía, la trae ella… nos enseña a valorar, a amar con ternura y hace que el mundo sea una cosa hermosa.

Si eres mujer debes saber que tienes una misión muy especial en la Iglesia, tú muestras el rostro mater- no de Dios, eres una amiga cercana de Cristo, no olvides tu dignidad y tu talento. La Virgen María, Madre de Dios y madre nuestra, supo des- cubrir y llevar a cabo la misión en- comendada por Dios, ser la madre de su Hijo. San Guido María Conforti lo expresaba así: la mujer es la más bella expresión del afecto y del sentimiento, ha repartido siempre en el seno de la familia y de la sociedad tesoros de bondad y de Amor.