Autor: P. Rafael Mares R.
/ Nació en el pequeño pueblo de Segno, en Italia, el 10 de Agosto de 1645; Hijo de Francisco y Margarita. Desde muy chico en su
familia aprendió el amor al trabajo y la resistencia a la fatiga. Al terminar la primaria se fue a la ciudad de Trento para estudiar la secundaria en el colegio Jesuita. En 1663 cae enfermo con peligro de muerte por lo que le ofrece su vida a San Francisco Xavier y promete hacerse jesuita y misionero en Oriente. Milagrosamente sanó y él jamás se olvidó de su promesa.
Hizo sus estudios superiores en Innsbruck, Austria donde aprendió las asignaturas clásicas: latín, griego y Filosofía. Después pasó a la universidad de Baviera para estudiar cartografía, Geografía y Astronomía, e inició sus estudios de Teología en Freiburg. Fue ordenado sacerdote en junio de 1677 a los 32 años. Después de 13 años de constantes súplicas fue destinado a México.
Se embarcó a Génova con otros 17 jesuitas y llegó a Cádiz el 14 de Julio donde permaneció 2 años. Allí aprendió español, estudio Astronomía, Matemáticas, Agricultura, Farmacéutica y Escultura. También se hizo amigo de la Condesa de Paredes, esposa del Virrey de México. Partió para México en 1681 y llegó el 3 de mayo, a Veracruz. Viajó a lomo de mula a la ciudad de México que era la capital, e inmediatamente organizó una expedición a California y, en octubre de 1681, partió a caballo hasta las orillas del rio Sinaloa donde estaba el almirante don Isidro de Atondo, y el 17 de enero de 1683 partieron desde Chacala y echaron anclas en la bahía de la paz el 10 de abril de 1683 el padre llamo al lugar “Real ciudad de Nuestra Señora de Guadalupe”.
En esta expedición intercambiaron con los indios Guayacoras. Al principio eran un poco hostiles pero después de algunos intercambios se fueron aceptando, pero por falta de víveres se suspendió esta expedición que duro 3 meses. Una segunda expedición a Baja California Norte en 1683 la llamó San Bruno y comenzaron a trabajar la tierra y relacionarse con los indios de los cuales se bautizaron algunos, pero como el terreno era árido y no llovía, el 7 de mayo de 1685 abandonaron.
El P. Kino fue destinado a Cosari. Ayudado por el jefe del Clan Coxi inicio la evangelización, además enseñó a los nativos a cultivar con nuevas técnicas, a trabajar la madera y el metal, además construyó una capilla, una casa de adobe para la parroquia en tan solo dos meses, y llamó a la misión “Nuestra Señora de Dolores de Cosari. Además fundó otras misiones en esa zona. A los cinco meses bautizó a su ayudante Coxi, su esposa y a cuarenta indígenas. También pidió ayuda para que le enviaran más sacerdotes. También fungió como intermediario entre los Sobas y los Pimas consiguiendo que se reconciliaran, y funda una comunidad llamada “Nuestra señora de la Concepción de Laborca”. Tiempo más tarde, los pimas se revelaron y mataron a un padre y algunos de sus ayudantes, destruyeron las capillas y mataron el ganado, pero las tres misiones que estaban a cargo del P. Kino no fueron tocadas. Poco después el padre consiguió reconciliar a los Pimas con los soldados españoles.
El padre fue calumniado por algunos de sus compañeros de apostolado pero él guardaba silencio, ya que era por envidia, pero los indígenas lo defendieron y algunos soldados y sacerdotes dieron testimonio bueno de él. El 22 de septiembre de 1698 salió para encontrar un lugar de abastecimiento de las naves para ir a Baja California y llegó hasta el rio Colorado, y descubrió que no había continuación de otros mares.
Después de varios intentos el Padre Kino, descubrió que California era una península por la que se podía llegar por tierra sin necesidad de cruzar por mar en 1701. Consiguió la pacificación de muchas tribus a su paso realizando mapas con sus ríos y montes. El escribió su biografía llamándola “Favores Celestiales”. Murió el 15 de marzo de 1711 después de terminar la misa en una capilla de la misión de Magdalena, la capilla fue encomendada a San Francisco Xavier, después de terminada la misa se fue a recostar donde se durmió en el señor y ahí mismo fue enterrado.

