Autor: Gerardo Custodio L. /
El pasado 28 de abril, los xaverianos y una gran cantidad de amigos xaverianos de las distintas casas, nos hemos reunido a los pies de la imagen del Cristo Rey en el Cubilete en Silao Gto., para dar gracias a Dios por el año de celebraciones que hemos tenido por la canonización de nuestro Fundador, Guido M. Conforti acaecida en el día del Domund, 23 de octubre de 2011.
Ante todo, la canonización de esta figura misionera para la Iglesia, es un motivo de alegría, porque en su obra hemos ido descubriendo la enorme riqueza que puede guardar una persona cuando está convencida de un ideal. San Guido, desde pequeño, fue cultivando en su interior una actitud, que después como obispo, expresó en todo su esplendor al dedicarse de corazón a la obra del Señor, pensando siempre en los más alejados, en aquellos, que según la concepción de sus tiempos, estaban lejos de la fe y del bautismo. Si, él se presenta como un hombre entusiasta por su ideal y vive plenamente para realizarlo, sea como pastor de su rebaño de la diócesis de Parma, como de la familia misionera que acababa de fundar.
La proclamación de su santidad no es tanto un título más. Es sobre todo, redescubrir en su figura, lo que puede enseñarnos hoy a nosotros: que el ideal de servir a Jesús puede ser vivido por todos cuando, en nuestra diaria actividad, tenemos presente que podemos colaborar para que la humanidad viva como Jesús soñó: hacernos una sola familia. Estar convencidos de este noble ideal e intentar ponerlo en práctica, podría realizarnos como verdaderos misioneros. Conforti lo señala en sus escritos diciendo que aplicándonos en hacer bien nuestros deberes, ya estamos poniendo en obra nuestra fe. Es todo esto, la razón de nuestro agradecimiento a Dios, que no deja de suscitar personas con ideales tan sublimes, para nuestro crecimiento como personas de fe.ción de esta figura misionera para la Iglesia, es un motivo de alegría, porque en su obra hemos ido descubriendo la enorme riqueza que puede guardar una persona cuando está convencida de un ideal. San Guido, desde pequeño, fue cultivando en su interior una actitud, que después como obispo, expresó en todo su esplendor al dedicarse de corazón a la obra del Señor, pensando siempre en los más alejados, en aquellos, que según la concepción de sus tiempos, estaban lejos de la fe y del bautismo. Si, él se presenta como un hombre entusiasta por su ideal y vive plenamente para realizarlo, sea como pastor de su rebaño de la diócesis de Parma, como de la familia misionera que acababa de fundar.
La cita fue el sábado 28 de abril. La celebración de la Eucaristía dio inicio a las 11 a.m. Con gente venida de México, San Juan del Río, Salamanca, Guadalajara, Mazatlán, Arandas, Torreón, de la Huasteca y pueblos de alrededor. La Misa fue presidida por el Padre Provincial Javier Peguero y un gran número de concelebrantes. La misa fue animada por el grupo juvenil de San Juan del Río, “Quédate con nosotros”. Hubo la participación de las danzantes de la huasteca que ofrecieron sus dones, así como una composición cantada y danzada sobre el Santo Fundador. Hubo la procesión con objetos que representaban a las misiones xaverianas, conectándonos con los hermanos que trabajan en el exterior. Fue una bella celebración.
Una vez terminada, nos trasladamos al pie del cubilete para la comida. Había unas 600 personas aproximadamente. La gente se acomodó y mientras se disfrutaba de un buen taco, la música del mariachi no dejó de animarnos. Hubo también la participación de los cantantes sorpresa que creó ánimo y movimiento a la convivencia. Ha sido una jornada extraordinaria que nos ha unido en nuestros ideales y que regresando a nuestros hogares, nos inspira para seguir aportando nuestro granito de arena en la obra del Señor. Felicidades a todos…

