Monseñor Natalio Paganelli, nació el 24 de diciembre de 1956 en Grignano, Bergamo, al norte de Italia. Después de cursar la escuela primaria en su pueblo natal ingresó al seminario menor de los Misioneros Xaverianos en donde cursó la secundaria y la preparatoria. Terminado el noviciado, hace su primera profesión religiosa el 31 de agosto de 1975. Fue ordenado sacerdote el 26 de diciembre de 1980. En septiembre de 1981 llega a México en donde permanece por 22 años: once años en San Juan del Rio, Qro., dos años en Salamanca, Gto. y nueve años en Guadalajara, Jal. (1994-2003). En el 2003 es destinado a Sierra Leona donde el fue consagrado obispo, para hacerse cargo como administrador apostólico de la diócesis de Makeni.
1.- ¿Qué ha significado para usted haber sido recientemente consagrado obispo?
Acostumbro decir que yo soy obispo por “error”. Makeni, es una diócesis de Sierra Leona, abarca la provincia norte y es la diócesis más extensa del país. En enero de 2012 el papa Benedicto XVI aceptó la renuncia de monseñor Giorgio Biguzzi, que había cumplido 75 años de edad, y en su lugar nombró como obispo de Makeni a un sacerdote sierraleonés, de la diócesis de Kenema (provincia este del país), pero, desafortunadamente, la mayoría de los sacerdotes y feligreses se opusieron y no lo dejaron que tomara posesión de la Diócesis. Así que en abril de 2012 el Papa me nombró Administrador Apostólico de la Diócesis, porqué en aquel momento yo era el Superior Regional de los Xaverianos en Sierra Leona. Después de tres años viendo que la situación no cambiaba, el papa Francisco decidió trasladar al obispo electo de Makeni a otra Diócesis y me confirmó como administrador apostólico de la diócesis, pero, esta vez, como obispo.
Yo considero este nombramiento como un reconocimiento a la labor de los Misioneros Xaverianos en la Diócesis de Makeni, al mismo tiempo, es una gran responsabilidad, trabajar arduamente para la reconciliación en la diócesis y en la iglesia de Sierra Leona. El hecho de no haber aceptado un sacerdote de otra diócesis como obispo ha creado una fuerte división en la iglesia, división que ya existía pero que se hizo más profunda. El camino hacia la reconciliación es muy largo y difícil, necesitamos intensificar nuestra oración.
2.- Después de estos primeros meses como pastor de la diócesis de Makeni, ¿cuáles son los retos que se le presentan?
Los retos más grandes sobre los cuales estoy trabajando, junto con el clero, los misioneros, los religiosos/as y los laicos son: la renovación de la vida espiritual del presbiterio, la formación de los laicos, especialmente de los líderes de los grupos de oración y los catequistas, la formación permanente de los maestros y profesores de religión en las escuela católicas, tenemos más de 400 escuela primarias y más de 50 escuelas secundarias (la mayoría de los maestros son pagados por el gobierno). La renovación de la liturgia, especialmente de la Santa Misa. En Sierra Leona, como en muchos otros países, han nacido muchas iglesias pentecostales, y hay el riesgo de que nuestras celebraciones se transformen en celebraciones pentecostales, pero no en el sentido positivo de la palabra.
3.- Podría contarnos alguna experiencia significativa que lo haya marcado como misionero.
Lo que motivó mi vocación misionera y decidirme entrar al seminario menor de los Xaverianos fueron unos videos misioneros, en modo particular el del padre Damián, el héroe de Molokai, un misionero que dedicó su vida a los leprosos, y Satoko, un video japonés que habla de la vida de una joven japonesa de nombre María Satoko, que se dedica a rescatar la vida y la dignidad de las personas más marginadas en Tokio. El ejemplo del padre Damián de Molokai y Maria Satoko me motivó mucho a pensar en la vida misionera.
Otra experiencia fuerte fue cuidar a los misioneros enfermos cuando yo estaba estudiando en Parma. Su ejemplo de vida y su serenidad frente al dolor fueron una gran enseñanza para mí. Las peregrinaciones a pie al Tepeyac, ver tanta gente caminar debajo del agua y en medio de tantas limitaciones cambiaron mi modo de entender la fe. La generosidad de mucha gente durante la epidemia del Ébola aquí en Sierra Leona, que no miraban si eras musulmán o cristiano, todos se ayudaban en lo que se podía. Fue una gran enseñanza de vida para mí.
4.- En este momento ¿usted descubre alguna necesidad en particular?
Cuando el padre Juan Antonio Flores me dijo que la próxima colecta de la Cuaresma Misionera iba a ser para la Diócesis de Makeni, vinieron a mi mente muchas necesidades, porqué de verdad son muchas, pero al final me orienté para dos: la reconstrucción del laboratorio de análisis clínicos del Holy Spirit Hospital que se quemó el pasado mes de noviembre y una nueva edición del libro de oraciones y cantos, muy necesario para la evangelización, todos los día hay gente que me pide el libro pero está completamente agotado y la diócesis no tiene recursos para una nueva edición.
5.- Qué mensaje daría a los jóvenes
Que gasten su vida para algo que valga la pena, que no se dejen atarugar por los falsos valores y los efímeros placeres que le ofrece la sociedad moderna, que busquen la verdadera felicidad que pueden encontrar solo si tienen una bonita relación con Dios, una vida ordenada y si hacen algo para los pobres.
6. Alguna frase significativa.
Quien no vive para servir, no sirve para vivir.
Hacer del mundo una sola familia.



