Pepe ha gozado de un tiempo de celebraciones y fiestas con su familia, las fiestas navideñas han sido fabulosas para él. Es un tipo jovial y de buen humor que goza de la amistad de muchos, su madre le reclama que para él “encontrar un amigo” es “tener a alguien que lo invite a hacer algo”. Ciertamente, sin despreciar ninguna invitación, durante los días que ha visitado a sus abuelos ha tenido la oportunidad de participar a una posada tradicional, ha caminado junto a quienes llevan sobre unas tablas la imagen de los peregrinos.
mientras canta las palabras “humildes peregrinos, Jesús, María y José…” llega a su mente la imagen de Aylan, el niño sirio que cuyo viaje en busca de un mejor sitio para vivir termino en las playas de Europa, el refugio buscado por su familia y por tantos millones de refugiados de la guerra en Siria. Como a tantos otros de nosotros, Pepe se ha sentido estremecido ante la imagen de ese pequeño cuerpo recostado en la arena y las aguas, frágil e inmóvil como si estuviera dormido. Él ya no despertará para ver con sus ojos a los suyos; sin embargo su imagen difundida por redes sociales, televisiones y periódicos han despertado la atención de cientos de miles que permanecíamos extraños a ese y a tantos conflictos de este nuestro mundo.
La palabra refugiado ha dejado un eco en la mente de Pepe, quien ha preguntado a muchos su significado, le han recomendado dar una miradita al sitio de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (www.acnur.org). Los números lo han desconcertado, ¡uno de cada 113 habitantes de nuestro mundo es un refugiado!
Al dar una mirada al informe anual de esa agencia (ACNUR), que analiza el desplazamiento forzado en todo el mundo se ha encontrado que 65,3 millones de personas se encontraban desplazadas a finales de 2015. El informe remarcó que en ese año, en promedio 24 personas por minuto, se vieron obligadas a huir de sus hogares y buscar protección en otro lugar, ya sea dentro de las fronteras de su país o en otros países.
Tres países expulsan la mitad de la población refugiada del mundo. Siria, con 4,9 millones de personas; Afganistán, con 2,7 millones y Somalia, con 1,1 millones de personas que han salido de su nación. Muchos otros millones de personas han sido desplazados dentro de su propia patria. En nuestro México decenas de miles de personas abandonan sus comunidades en busca de seguridad y mejores condiciones de vida, los desafíos que enfrentan son inmensos, ya que casi siempre parten con las manos vacías.
Al acompañar con villancicos la imagen de los peregrinos, Pepe pide por esta aldea global en la que hay tantos hogares y aldeas vacías por causa de la guerra, la persecución y la violencia. En su mente de adolescente insatisfecho, se repite a sí mismo, que la oración es solo una parte, pero ¿Qué puede hacer realmente para que este mundo sea más pacífico? ¿Cómo trato a los migrantes y desplazados en mi propia patria?



