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P. Juan Olvera

Nacimiento, familia e ingreso al seminario

En estas páginas iremos presentando el caminar de san Guido María Conforti, recuperando aquellos elementos importantes que han forjado su personalidad, lugar donde el Espíritu Santo inspira su proyecto misionero al estilo de san Francisco Xavier. Al mismo tiempo, este acercamiento a nuestro Fundador quiere ser una invitación para retomar tu propia historia, alcanzar una mejor comprensión de ti mismo que lees estas líneas, de tu personalidad y a que asumas un mayor compromiso misionero: Abre tu vida a la gracia del Espíritu Misionero.

 

Nacimiento, familia e ingreso al seminario

San Guido María Conforti nace el 30 de marzo de 1865, cuatro años después de la unificación del pueblo italiano como república. Este acontecimiento nos ubica y ayuda a comprender el contexto en el cual desarrolla su vida. En este ambiente sus papás, Rinaldo Conforti, hombre del campo en Ravadese, de carácter fuerte, trabajador y religioso a su manera. Su mamá Antonia Adorni, de la ciudad de Parma, educada, distinguida y religiosa, juegan un papel determinante en su educación. La Familia de Mons. Conforti no pertenecía a la nobleza, ni tampoco a la burguesía de su tiempo. Su familia, numerosa de diez hijos de los cuales mueren cinco, fue construida a base de inteligencia, trabajo y tenacidad. De hecho, su historia personal se caracterizará por la fortaleza y la perseverancia.

En 1872 deja su familia y es enviado a la ciudad de Parma para estudiar. Tiene 7 años de edad se ha forjado su estructura básica de personalidad. En la casa de Dorotea Maini y su hija Jovana, que era maestra, lleva un ritmo de vida disciplinado caracterizado por la seriedad de la familia Maini, estudio lasallista sistemático, impartición de la catequesis de Pio X y prácticas de piedad casa. Durante este período tiene la experiencia religiosa fundante del Crucifijo de la Paz.

En 1876 ingresa al seminario diocesano de Parma. Tiene apenas once años de vida, es un adolescente. Este es el momento de las grandes decisiones que influirán toda su vida.  Papá Rinaldo rotundamente se opone al ingreso. De hecho, no quiere cubrir los gastos del seminario. Por otro lado, Mamá Antonia es favorable y lo apoya. En el seminario encuentra personalidades como el obispo Domenico Ma. Villa de carácter intransigente cuya característica determinará el corte educativo del seminario diocesano parmense; el rector P. Giuseppe Carceli, jesuita también intransigente; y el vicerrector P. Andrea Ferrari, joven de 26 años, de familia pobre y de una gran riqueza personal.

La educación académica se caracterizaba por el tomismo puro tanto en filosofía, dogmática y la benignidad alfonsiana en teología moral. Todo eso resaltaba con la intransigencia como dicho anteriormente. En ese momento se hablaba más bien de una postura neo tomista s. XIX. Las enseñanzas de todas las materias filosóficas – teológicas eran conducidas por profesores de convicciones ultramontanas. Los docentes son jóvenes que pasan del aprendizaje a la enseñanza sin estudios de especialización. Esa capacitación o adiestramiento lo asimilaban a lo largo del proceso educativo desde secundaria a teología.

El ambiente en el seminario: el estilo disciplinario era rígido, el ritmo de vida intenso, sin ser más pesado que el ritmo de vida de la gente de su tiempo. Un ambiente cerrado y protegido, tenían que acostumbrarse a despegarse de la familia – sociedad, no podían hablar dialecto, no se tuteaban, se llamaban por apellido. Un fuerte domino sobre los afectos y sus manifestaciones. La ascética prevalecía sobre la mística, el camino espiritual sobre el itinerario de la formación intelectual, las convicciones eran plenamente papales. Sin embargo, se dejaba un espacio a la creatividad: música y literatura que compartían durante los festivales, todo esto en italiano, francés, latín y griego. Esa rigidez se equilibraba con la alegría parmense y la vitalidad de los jóvenes.