1. ¿Te podrías presentar brevemente?
Estimados amigos y bienhechores: soy el padre Manuel Sánchez Gutiérrez originario de Pegueros, Jal. Ingresé con los Misioneros Xaverianos en el seminario menor de Arandas. Después de mi ordenación trabajé por seis años en la comunidad de Salamanca antes de partir para la misión de Indonesia.
2. ¿Podrías contarnos cómo nació tu vocación?
Pienso que Dios fue preparando mi llamado desde que mi abuelita me pedía que le leyera una revista misionera y hasta una vez ahorré para que fuera bautizado un niño en África. Después cuando yo cursaba el sexto año de primaria, vino un misionero Xaveriano a mi escuela, su alegría y anécdotas sobre las misiones me entusiasmaron, pero sobre todo una frase que nos dijo: el que no vive para servir no sirve para vivir. Todo ello me motivo para decirle que yo también quería ser misionero. Ya después cuando estaba en el seminario descubrí que era Jesús el que me había llamado y destinado para anunciar su Buena Nueva a todas las gentes.
3. ¿En qué misión trabajas y por qué elegiste ese lugar?
Desde hace 15 años me encuentro trabajando en la misión de Indonesia, que es el país musulmán más grande del mundo, pues cuenta con más de 150 millones de habitantes. Los católicos solo somos el 3% y además también convivimos con protestantes, budistas, hinduistas y confucionistas. En Indonesia trabajamos 5 mexicanos, 15 italianos, 15 indonesios, 2 españoles y un congolés. Servimos en 7 parroquias y atendemos a la formación de futuros misioneros en 4 seminarios nuestros.
4. ¿A qué te dedicas en tu misión?
Mis primeros 8 años estuve en el servicio pastoral de dos parroquias Xaverianas en la ciudad de Pekanbaru, Riau. Pero desde hace 6 años me encuentro en el seminario para el aspirantado como promotor vocacional.
5. ¿Cuáles son las principales dificultades que encuentras?
Las primeras dificultades fueron el idioma, el clima tropical y la comida, pero después de un año todas fueron superadas y aparecieron otras cuando inicié mi trabajo pastoral, entre ellas: el temor a un atentado terrorista en nuestra parroquia, pero gracias a Dios con la ayuda del gobierno y unidad de los feligreses eso no llegó a suceder. Otra fue el rechazo de nuestro permiso para construir la nueva parroquia por parte de un grupo de musulmanes radicales, aun cuando ya teníamos todos los requisitos que exigía el gobierno. Era la envidia porque nuestra parroquia sería más grande que su mezquita lo que nos hizo luchar por dos años hasta obtener el permiso.
6. ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de las personas con las que convives?
Lo que me ha impresionado de la gente de Indonesia es que son sencillos y muy abiertos, les gusta bromear y cuando los sirves de corazón, te van a querer por toda la vida. Es por eso que ya no me quiero regresar de allá. Son muy respetuosos, hasta el punto que en ocasiones exageran, por ejemplo: una familia me invitó a comer y al final antes de despedirme, el señor se levantó, agradeció mi presencia y me pidió perdón por si hubo algo que no hubiera sido de mi agrado, en realidad no era necesario porque todo estuvo muy bien. Esta amabilidad también la encuentras en otros lugares públicos.
7. Las personas de allá, ¿son muy religiosas?
Si, por ejemplo: antes de un partido de futbol se invita a rezar de acuerdo a la fe de cada uno. Otra cosa que impresiona es el bajo nivel de criminalidad y violencia, puedes andar tranquilo por todo el país y no encontrarás pandillas o drogadictos, otro motivo más por el que no me quiero regresar.
8. ¿Alguna experiencia significativa que te haya marcado?
La convivencia fraternal con mis vecinos musulmanes: cuando terminan su ayuno (durante el Ramadán) vamos a felicitarlos por su triunfo y les llevamos un regalo, ellos a su vez comparten carne de res cuando celebran su fiesta del sacrificio, y cuando nosotros celebramos la navidad nos felicitan y también nos dan un regalo. Otra cosa es la fraternidad con los protestantes pues juntos celebramos la navidad y pascua ecuménica, cosa que aquí es imposible.
9. ¿Qué mensaje darías a los jóvenes?
Que no tengan miedo en donar su vida a la misión, pues la alegría de ayudar a otras personas, seguir a Jesús es algo que no tiene comparación con lo que el mundo te ofrece. La felicidad de disfrutar con ellos sus fiestas, sus logros y dolores, te da la satisfacción de decir que vale la pena gastar la vida por Jesús.
10. ¿Alguna frase memorable?
Hacer más y hablar menos.
A todos los amigos los invito a que me visiten, yo les pagaré su plato de perrito ja ja ja ja ja. Unidos en la oración por un México mejor y por el aumento de las vocaciones.



