Pepe ha terminado su tarea, debe ayudar a su mamá a ordenar el patio de la casa, para después poder gozar de un espacio de tiempo para jugar con sus amigos de la casa de al lado. Son un poco más chicos que él y muchas veces debe ser paciente, ha tenido que adaptarse a convivir con ellos, ya que su mamá no le permitiría vagar libremente hasta las colonias lejanas donde viven sus primos y compañeros de clase, No obstante, durante la tarde intercambia algún mensaje con ellos usando un pequeño celular de pantalla desgastada.
Como muchos adolescentes, las horas que pasan juntos en la escuela no bastan para reír de sus múltiples ocurrencias, sugerir canciones, recordarse las tareas o simplemente bromear entre ellos. Curiosamente uno de los momentos más esperados de la semana es cuando puede “ir” a saludar a sus abuelos haciendo uso de una lenta conexión que tienen en casa. Sus abuelos viven en otra ciudad distante más de mil kilómetros de la urbe donde él habita, más la lejanía se hace pequeña. Pepe se siente orgulloso de ser habitante de una aldea, de esa que los expertos llaman Aldea Global.
Él y sus amigos, sus abues, tú, yo, nosotros, todos somos ciudadanos de un mundo que se va interconectando cada vez más, no solo por nuevas carreteras y vías férreas que acercan ciudades, regiones y países, facilitando el traslado de personas, materiales y productos; las telecomunicaciones, particularmente el internet, han revolucionado nuestras comunicaciones, facilitando el intercambio incluso de forma inmediata de la información de experiencias y conocimientos. El desarrollo de avanzados instrumentos tecnológicos permite incrementar espacios comunes para el trabajo, el estudio y la convivencia. El resultado es impresionante, los extremos del orbe se han interconectado y millones de datos y conversaciones se realizan en tiempo real y nos convierten en pobladores de la Aldea Global.
No es solo el intercambio de fotografías y frases, la tecnología desarrolla la idea de una enorme comunidad global unificada, la velocidad “electrónica” nos acerca a muchas realidades sociales, acciones y situaciones humanas que nos llevan a tener una mejor comprensión de nuestro entorno. ¿Acceder frecuentemente al complejo entramado de la realidad humana nos está preparando a madurar como personas o a tener familias más unidas? El incremento en la velocidad de la comunicación y la habilidad de las personas para leer, esparcir y reaccionar a las noticias de otros lugares, nos convocan a involucrarnos y ser más responsables en aquello que es posible realizar para que nuestras comunidades sean un mejor espacio para la humanidad.
Mes con mes durante este año del 2017 estaremos compartiendo queridos lectores de nuestra revista mensual, algunos aspectos que experimentamos en esta Aldea Global.
Todo esto junto con Pepe, un personaje que simboliza una nueva generación, que llegó a este mundo con una mirada y compresión diferente, abierto a los descubrimientos y disponible a contribuir con su granito de arena, ya sea una pequeña acción o tan solo la magia de un saludo cariñoso a sus abuelos y amigos.



