Muchos de nosotros que nos identificamos como discípulos de Jesucristo, hemos escuchado en alguna ocasión la frase: A Jesús es imposible conocerle y no amarle, amarle y no seguirle. Muchos aun somos quienes llegamos a desear hacer nuestras sus propuestas que nos traen fortaleza y consuelo, que nos abren a nuevos horizontes y nos llevan a superar las tendencias constantes a la apatía o a la resignación. Es un hecho vivido por muchos, quien encuentra a Jesús se renueva, naciendo una vez más, experimentando paz, reconciliación y el gozo de su mensaje.
Sin embargo, el discípulo está llamado a vivir como una creatura nueva, con Cristo, por Él y en Él, y por eso llega también a experimentar la misma compasión y misericordia que el Señor Jesús sentía por su pueblo. Son muchos los ejemplos de hombres y mujeres, jóvenes y adultos que después de su encuentro con Jesús han comenzado a servir a sus hermanos.
El Espíritu de Dios es creativo y eficaz, es quien nos lleva a vivir la urgencia de la misión y a buscar de hacer del mundo una sola familia, construyendo la justicia y la paz. Es precisamente con este lema que el equipo de Animación Misionera y Vocacional está realizando sus actividades de promoción vocacional, compartiendo la llamada a vivir la tarea que todos los bautizados tenemos de anunciar el Evangelio a toda la humanidad.
La búsqueda de la paz es un signo de nuestro tiempo, que la Iglesia en México lo ha propuesto como un objetivo a pedir en la oración, a meditar ampliamente y a buscar con tareas concretas. A nivel internacional este año el Papa Francisco convocó a personalidades de diferentes religiones para conmemorar el 30 aniversario del Encuentro por la Paz de Asís, y renovar la oración y las acciones por la paz entre todos los pueblos.
Ser misionero en el carisma de la familia xaveriana implica tener a Cristo como centro de nuestra espiritualidad, fomentar el espíritu de familia y consagrar la vida a la misión Ad gentes, ayudando desde nuestra pequeñez a trabajar por la paz y la justicia entre los pueblos… Si sientes inquietud por la vida misionera, ¡ven! Une tus fuerzas a la misión del Señor.