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P. Juan Juárez

La alegría hace huir todo lo malo de la vida

1.- ¿Te podrías presentar brevemente?

Yo soy Enrique Álvarez Casillas, soy el décimo de trece hermanos vivos, soy originario de Jalostotitlán, Jal. Mis padres son: Enrique Álvarez y María Nicomedes Casillas que ya falleció. Recibí la ordenación sacerdotal el 24 de septiembre del 2005 en mi pueblo, después trabajé en la animación misionera y en la formación en San Juan del Río.

2.- ¿Podrías contarnos cómo nació tu vocación?

El ambiente en mi familia era muy religioso y también muy humano, compartíamos alegrías y problemas. Un día cuando estaba en sexto de primaria llegaron a hablarnos unos padres sobre la vocación para el sacerdocio y para la misión; después nos hicieron una encuesta donde yo respondí que quería ser misionero. Tiempo después el padre José Orozco fue a mi casa para invitarme al preseminario, pero el problema eran mis bajas calificaciones, se me dio la oportunidad y aquí estoy. El primer día que entré al seminario yo quedé fascinado con las frases: Hacer del mundo una sola familia y Ámense como hermanos y respétense como soberanos, que eran de san Guido pero que el padre Tobías Corna nos las repetía continuamente.

3.- ¿En qué misión trabajas y por qué elegiste ese lugar?

Me encuentro trabajando en la misión de Mozambique, en la parroquia de Chemba, y yo elegí este lugar, porque quería una misión del continente africano que hubiese pisado san Francisco Xavier y que fuera relativamente nueva. Mozambique reunió lo que yo quería y me fue concedido de parte de los superiores.

 4.- ¿A qué te dedicas en tu misión?

Soy vicario parroquial y administrador de la escuela Santa Teresita del Niño Jesús. La parroquia cuenta con ochenta y cinco comunidades todas ellas de primer anuncio; la escuela cuenta con un total de ochocientos alumnos, nosotros vemos por la calidad de la educación y el Estado paga a los profesores.

5.- ¿Cuáles son las principales dificultades que encuentras?

La primera dificultad es la guerra interna que en estos tiempos está siendo más violenta y más cruel. La segunda dificultad es la pobreza que en este año se le ha unido la sequía. Nuestra gente no siempre logra comer tres veces por día. Este año la gente sembró cinco veces y la semilla murió porque no cayó nada de lluvia, aunado al problema de la tierra que tiene muchas sales minerales y que hace que sea más difícil que el terreno produzca fruto. Otros años lograban cultivar maíz, frijol, camote y otras cosas. Este año no tendrán nada y llega a la parroquia gente que verdaderamente están desmayándose de hambre. Se ha pedido ayuda al Banco Mundial de Alimentos, pero no sé si vamos a obtener respuesta.

6.- ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de las personas con las que convives?

La alegría que tienen en todo momento, cuando trabajan, cuando oran, cuando se relacionan con los demás y hasta cuando sufren van cantando, porque dicen que el canto mitiga el dolor, y la alegría hace huir todo lo malo de la vida. Otra cosa que me llama la atención es la curiosidad que tienen por aprender cosas y de saber, preguntan y ven mucho las cosas que les llaman la atención.

7.- ¿Alguna experiencia significativa que te haya marcado?

Cuando llegué a Dondo una vez vi en el camino a muchas mamás que venían de trabajar del campo, cantando y bailando. Después pregunté a los jóvenes de la parroquia por qué hacían esto y me dijeron que con el canto y el baile se va el cansancio y se retoman fuerzas para volver a casa para seguir trabajando atendiendo a la familia.

En una ocasión que fui a una comunidad llamada Nssusso, me pidieron visitar a una niña que estaba acostada en una especie de petate, porque estaba ardiendo en fiebre, con mucho dolor y diarrea. Me ofrecí a llevarla al hospital, pero la familia se rehusó porque me dijeron que hacía algunos días que habían llevado a un tío con la misma enfermedad y había muerto. Además, una de las tías decía que la enfermedad era provocada por alguien que se quería vengar de la familia. Después me contaron que gracias a la ayuda de la comunidad cristiana lograron convencer a la familia para que llevaran a la niña al hospital, la cual afortunadamente recobró la salud.

8.- Para ti como misionero, ¿qué significa vivir este año dedicado a la misericordia?

Este año es un año especial donde para nosotros el hablar de la reconciliación es fundamental por los acontecimientos que estamos viviendo en este gran país. También es un tiempo de crisis porque no se puede dar de comer al que tiene hambre, ni dar agua al que tiene sed, porque no se tienen los medios, pero lo que podemos realizar lo realizamos. Lo que sí podemos, es corregir a los que erran, dar buen consejo, ayudar para que los cristianos puedan verdaderamente descubrir en este año la imagen de un Dios misericordioso, que no es ajeno a lo que sucede a sus hijos, pero que primero quiere que reconciliemos nuestros corazones entre nosotros, para que seamos misericordiosos como Él es misericordioso con nosotros.

9.- ¿Qué mensaje darías a los jóvenes?

Que por ninguna circunstancia de la vida pierdan la alegría, porque ella los llevará a derrotar todas las tristezas y las crisis a causa de la violencia o de los acontecimientos externos. La alegría de ser hijos amados de Dios nos ayuda a tener la fuerza para ser misericordiosos, y no practicar las obras de misericordia por deber, sino por amor.

10.- ¿Alguna frase memorable?

Dios nunca se cansa de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de pedir su misericordia (Papa Francisco).