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P. Osvaldo Pulido

El gesto más escandaloso

Cuesta entender que Dios perdona siempre, perdona todo y perdona a todos. Las tres historias que vamos a reflexionar nos ayudarán a entender la lógica de Dios que no busca al que está sano sino al que se siente enfermo, al pecador, al que ha errado en la vida. Te invito a meditar el relato de Lucas 15, 1-32

El capítulo 15 de Lucas, nos presenta tres parábolas: la oveja perdida, la moneda y el hijo perdido. Jesús se da cuenta que los escribas y fariseos lo critican, murmuran y se escandalizan porque se junta con los pecadores y publicanos. Los hombres cumplidores de la ley no pueden concebir que Jesús se pueda juntar con la gente maldita, pecadora.

Padre misericordioso

Las tres parábolas de este capítulo tienen algo en común: algo se ha perdido, se busca con insistencia hasta encontrarlo y luego surge la alegría por haber recobrado lo que se había perdido, es motivo para hacer fiesta. En estos bellos y profundos ejemplos, descubrimos que Dios no es un juez que analiza nuestras acciones para castigarnos, por el contrario, es un Dios Abba, un padre que también tiene rasgos maternales, porque expresa su amor incondicional, compasivo y misericordioso con todos sus hijos. Las tres parábolas más que necesitar una explicación, requieren una implicación de vida, es decir acercarnos con misericordia con aquellos hermanos que han errado.  

El perdón

La idea de que Dios premia a los buenos y castiga a los malos, no va con el espíritu de Jesús y no tiene nada que ver con el mensaje que quieren transmitir las tres parábolas del capítulo 15 de Lucas. La misericordia de Dios es gratuita y su máxima expresión es el perdón. El perdón de Dios es anterior al pecado. Dios está siempre dispuesto a perdonar.

Algunas veces podemos caer en el error de identificar la persona con su pecado; en realidad hay que separar a la persona de su pecado que haya cometido. Dios aborrece el mal, el pecado, pero a la persona Él la sigue amado como un padre ama a sus hijos, por eso es capaz de buscar al pecador hasta encontrarlo, y luego con alegría le hace una fiesta.

Reflexión personal

Las imágenes de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo, que presenta el evangelista Lucas, son tres conmovedoras historias que deben hacernos reaccionar en nuestra vida de fe: ¿He visto – quizá – algunos ejemplos concretos en mi vida ordinaria que hagan referencia a estas tres parábolas? ¿Cuál ha sido mi reacción?      

Las tres parábolas van dirigidas a los escribas y fariseos, cumplidores de sus deberes religiosos y celosos de guardar una buena imagen ante los demás. En cambio, los publicanos y pecadores son aquellos que Jesús busca con compasión y misericordia. ¿Con cuál de estos personajes me identifico más? ¿Me he sentido abrazado por la misericordia, la compasión y el amor de Dios? ¿He logrado expresarlo a los demás como buena noticia?